jueves, 23 de febrero de 2017

Crítica: Biografía no autorizada de un marica adolescente, de García C.


Hola, alientos de ajo, hoy os traigo, por fin, la primera crítica de la pluma después de milenios sin publicar ninguna.

¿Emocionados? ¿No?, ya me lo esperaba. Que os jodan mucho. En fin.

Os presento esto que veis aquí: Biografía no autorizada de un marica adolescente de García C.


Mola ¿verdad? Yo al menos, al leer el título pensé: “Joder, tiene que ser divertida. Un libro reinvidicativo y guai. Seguro que hay crítica social, humor ácido, usa un lenguaje cercano y blablabla

Bueno, pues ya os adelanto que ese pensamiento se fue a tomar por saco en cuanto empecé a leer. En las primeras veinte páginas llevaba un cabreo que te cagas, lo cual ya es muy mala señal ¿Remontó la cosa más adelante? Luego, si eso, os contesto.


Biografía no autorizada de un marica adolescente, va de un señor mayor con Alzheimer que le ha robado el cuerpo a un chico de diecisiete años, Max, mediante un complicado ritual satánico que ha salido mal. El señor no consigue recuperar sus recuerdos perdidos, y en su lugar se encuentra con los tormentosos traumas paternales del chaval y un montón de hormonas revolucionadas que no sabe gestionar del todo bien; convirtiendo la estrambótica fusión en un personaje con gustos tan peculiares como mirar fijamente a gente que se besa, las señoras mayores (todas sin excepción, aunque sean racistas o proxenetas como mis vecinas), y ser un pedante. El conflicto llega cuando en cierto momento, el señor mayor empieza a tomar el control de su huésped durante algunos intervalos, de mayor duración cada vez. Max, nuestro protagonista, deberá luchar con todas sus fuerzas para poder expulsar al parásito de su cabeza, y así poder ir a drogarse tranquilamente con sus colegas sin ser “el raro de grupo que se ralla demasiado con los porros”.

ALERTA SPOILER:  En el clímax veremos como Max parece haber vencido definitivamente al usurpador de cuerpos mentiéndose unas cuantas rayas de coca. Sin embargo, en un último giro de los acontecimientos, el poderoso ser expulsa el alma de Max de una patada, gracias a la ayuda de su amigo Joan, que era un agente de caos como Eris manda, hasta que se tomó la medicación y se cambió de bando como el traidor que es. Un último aliado, Nené, trata por todos sus medios de salvar a Max de su funesto destino. Lamentáblemente, este es vencido por su hermano el traidor; y todo acaba con el señor mayor asistiendo al funeral de una anciana, y monfándose en secreto del resto de viejos, que no han podido robar un cuerpo joven y se van a morir pronto, sí o sí.

Lo se, he maquillado un poco la sinopsis, pero creo que os animará a leer el libro mucho más que la original:

El verano está a punto de comenzar y Max sólo desea que pase de manera inocua y rutinaria, pero la realidad de los hechos a los que deberá hacer frente puede cambiar su concepción del mundo en sólo dos meses... o no.

Esta sinopsis dice a gritos "ni yo tengo claro de que carajos va esta historia".

El inicio es un desastre. Mezcla varios tipos de narración: en tercera persona y luego en primera. La narración en tercera persona es espesa, pretenciosa, y un coñazo tremendo. La narración en primera solo aclara que hay un viejo por ahí contando su vida sin su permiso (refiriéndose a la narración en tercera persona). Pero lo peor de todo, es que en el fondo, no me ha contado nada.

A esas alturas, lo que sabía de Max es que es un adolescente, que es gay, que hace natación, y que ser gay adolescente es muy duro. Las primeras tres cosas ya me las dice la portada; la cuarta es algo, que si no eres un reverendo imbécil, que no mira más allá de su ombligo, ya sabes. Pongamos que quería ahondar más en ello, mostrando los aspectos de eso que no todo el mundo capta o que solo conoce quien lo ha vivido ¿Lo ha hecho de la mejor manera posible?

No, definitivamente. Tiene todo el libro para hacerlo, el inicio debe enganchar, presentarme bien al personaje y cuidarse mucho de no meter paja que no lleva a ningún sitio. Si cortáis tantas veces la narración, sois espesos y cada frase no tiene un fin muy justificado, vais a hacer que el lector se impaciente. Si creéis que el problema soy yo, os equivocáis. El lector medio no tiene paciencia ninguna, ni compromiso con nadie para terminar de leer nada. Si le aburrís dejará el libro. Los más clementes os concederán treinta páginas de cortesía, y los verdaderos masocas lo leerán porque “odian dejar las cosas a medias”. Como sea, un mal inicio jode el libro entero, yo no os lo recomiendo.

Después de leer eso, la impresión que tuve es que el autor no sabía muy bien como comenzar. Escribió varios cachos de texto y luego los juntó de mala manera. No vi el gancho por ninguna parte. La historia tarda en arrancar demasiado.

La narración

La narración en tercer persona domina gran parte del inicio, pero a medida que avanzamos desaparece casi por completo. Al final del todo, vuelve a aparecer. Esto me desconcierta un poco, da la sensación de que en un principio el autor quería escribir el libro en tercera persona. Tal vez a eso se refiere la parte del título que dice “Biografía no autorizada”, porque Max, el protagonista, suele quejarse de ese narrador.

¿Tiene sentido titular así al libro si la mayor parte está escrito en primera persona? ¿Puede decirse que no está autorizada esa biografía?

Cayó en sus manos un bote de champú lanzado desde la otra
esquina por PK, que ya aclarado y a punto de salir, le hizo un gesto con la mano, cual
pantocrátor, provocando un rubor ético en el chico.


En ese ejemplo que os he puesto arriba, podeís ver una muestra de lo que yo llamo prosa fea y hortera. Veamos, ¿qué necesidad había de remarcar el tipo de gesto que hace PK con esa palabra tan llamativa? ¿Se ruboriza Max por ese gesto exacto?, ¿o se ruborizaría igual, si el mismo chico, recien salido de la ducha, le hiciera cualquier otro tipo de gesto, más o menos neutral, con la mano? ¿Quería ser poético comparando a PK con una especie de visión divina?

Es un dato que no aporta nada, esa palabra rechina, desvia la atención hacia ella, y encima recarga la frase. Tampoco se a que viene lo de ético refiriendose al rubor ¿Me puedo ruborizar de forma no ética?

Seguramente, que la narración en tercera persona esté tan recargada, es un recurso para que de la sensación de que lo escribe otra persona, como dice Max, un viejo. El problema es que esos trozos sobran completamente, porque no aportan nada o lo que cuentan podría contarlo Max. No siempre necesitamos una perspectiva distinta a la del protagonista para darnos cuenta de cosas que este ignora o no quiere contar, se pueden dar a entender de otras formas: por pasar de largo con el tema descaradamente, por como lo cuenta, dando a entender que miente, por la reacción de terceras personas, etc.

Otro problema que le veo a esta narración, es que muchas veces vuelve a ella cuando parece que va a suceder algo importante ¡Es que es terrible! La narración en primera persona hace que te impliques más con el protagonista, conozcas sus pensamientos, sientas más empatía, etc. Si de repente pasas a tercera persona, lo que haces es ganar distancia ¡¿Para que quieres distancia?! Justamente esas escenas son clave para generar cercanía con el protagonista. Pasas a tercera persona y se ven más frías, sin tanta importancia, y además con esa pedantería, involuntariamente, hace que te lo tomes todo a cachondeo, como cuando una peli mala se toma a si misma demasiado en serio.

Pero ojo, que la narración en primera persona tampoco se salva. Max es un pedante, le gustan los palabros cosa mala, y me los mezcla con lenguaje de andar por casa. También es un puto pesado hablando sobre música, literatura y arte en general. Cuando tiene el día gracioso queda bien, porque uno asume que Max es así, y en el fondo es un tío ingenioso. Pero cuando se nos pone intenso dan ganas de darle hostias

Tengo que comentar algo positivo aquí. Los trozos que valen la pena del libro (sí, los hay), están escritos en primera persona. En estos puntos la narración es ligera, amena, y muy divertida. Deja de importarme que Max se vaya por las ramas, porque sus reflexiones me hacen reír. Solo por esos trozos salvaría el libro. De hecho, me da pena que el resto sea tan infumable, porque cuando leo eso, pienso que hay un potencial muy interesante en el autor, y que si dejara de lado la pedantería y trabajara algunas cosas básicas, podría hacer un buen libro.

Destaco las escenas en las que Max está por ahí de juerga. La narración es algo caótica, sin molestar, gana mucho ritmo y encaja a la perfección con el ambiente que se pretende transmitir.

Comentaba antes, que Max es muy aficionado a soltar parrafadas para demostrar lo mucho que lee y sabe de música. Con esos trozos tengo el corazón un poco dividido. Son innecesarios, totalmente, pero algunos son graciosos. Estaría genial si el libro fuera divulgativo, o fuera la transcripción de una conferencia sobre literatura, música o pintura. Pero esto es una novela, y no se puede ir rompiendo el ritmo narrativo todo el rato para tirarse el rollo. Lo peor de todo es que, en cuanto se pone a hacer lo mismo quitándole los toques de humor, el libro se convierte, de nuevo, en una tortura.

Pero para mi, el error más grave del libro son las descripciones innecesarias y mal hechas. Y la novela está llena de ellas.

He preparado todo sobre la cama, así cuando termino de secarme pierdo el menor tiempo posible: slip verde con el elástico rematado en naranja; vaqueros azul oscuro, tipo 501, con las costuras en naranja; una camiseta caqui con la inscripción “ Dead & Gone” flanqueada por dos revólveres; unos calcetines verde oscuro; y mis zapas.

Muchos tenéis la puta manía de explicar al detalle que lleva el personaje... ¡QUE NO HACE FALTA! Además, las descripciones enumerando elementos y llenas de comas, son una porquería. No las hagáis nunca, por favor.

Lo leyó, contestó con lo que debía de ser un monosílabo y, desarrollando un ballet mecánico perfectamente pulido, se levantó, encendió la lámpara del escritorio, apagó la luz principal, sacó una webcam de un cajoncito y la conectó al ordenador y, sentándose de nuevo frente a la pantalla, recolocó la cámara sin dejar de mirar su imagen en el monitor, elevándola y picándola con la ayuda de unos libros. Cuando hubo considerado que el encuadre era correcto, se echó hacia atrás en la silla y, separándose un par de palmos de la mesa, acarició su cuerpo metiendo la mano por dentro del vaquero y maniobrando por debajo del bóxer sin el menor esfuerzo. Recibió un nuevo mensaje. Pulsó la O y la K. Se incorporó levemente, lo justo para bajarse los pantalones y dejar sus rodillas a la vista. El movimiento de su mano izquierda se volvió más enérgico. Al cabo de cuatro o cinco minutos fue quedándose cada vez más rígido hasta sufrir, primero un temblor, y luego las sucesivas réplicas que lo hicieron derrumbarse, extático, en la silla.

Este es, con diferencia, el peor trozo del libro, y no pongo el anterior, donde el autor nos explica el funcionamiento del puto messenger, por no saturar esto de citas. La única información que te da es que Max, como cualquier puñetero adolescente del mundo, se hace pajas delante de la cam. Pero lo más horrible es esa manía de detallar cada puto gesto. Es absurdo. “Pulsó la O y la K”. Esto ya es cachondeo.

Además no sabéis lo frustrante que es. Esta escena está casi al inicio. Una piensa, que al menos, está a punto de pasar algo, que tal vez alguien vaya a grabarlo para chantajearle, o cualquier otra cosa que implique un conflicto para Max. Pero no, esa escena no tiene ningún sentido. Está ahí porque al autor le da el venazo de torturarnos con las intimidades sexuales del Max. Fuck you!

Personajes

Solo mencionaré algunos porque me estoy extendiendo demasiado.

Max

Los personajes son un bluf, empezando por Max, que es bastante plano ¿Qué decisiones toma a lo largo de la historia? ¿Qué evolución hay? Además, la mayoría del tiempo te cae mal porque es un egocéntrico, un petardo pretencioso, y lleno de prejuicios chungos. Normalmente no tengo ningún problema con los personajes gilipollas, me encantan, pero si me los vas a poner de protagonistas, usa esas características para darle un poco de humor, y sobre todo, asegurate de que evolucionen a lo largo de la historia.

Max solo es gracioso a ratos; y, además, muestra demasiadas extravangancias en el lenguaje, como para que no exista ni una sola justificación en todo el libro sobre por qué se expresa como si hubiera aprendido a hablar viendo telefilms alemanes doblados en Antena 3.

Realmente, tampoco tendría tanto problema con la pedantería de Max si eso le metiera en problemas, o los demás personajes se lo señalaran de vez en cuando. Pero es que sus colegas son tan o más petardos que él.

Joan y su familia

"«Quim, amigo, te agradecería que me dejases a solas con Max. Ha tenido algunas disputas familiares y está atravesando una mala racha. Creo que le iría bien hablar conmigo. Ten la amabilidad de disculparnos. Además, la piscina te habrá agotado»"

Me gustaría leer cualquier cosa que hayas leído últimamente y que te haya descubierto algo acerca de ti mismo o de los demás.


Os presento a Joan, el amigo al que Max presenta como el tío que es capaz de subirse al tejado y mearse en el hueco de la chimenea, y quema cosas en clase porque le parece divertido ¿Vosotros le habláis así a vuestros colegas?

Joan es el personaje más raro y bipolar que he visto nunca. Las partes donde están en su casa son rarisimas, porque de repente parece que estén en el siglo XIX. Tienen una criada estereotipada que no para de decir “sí, señorito”, y hablan todos como en las telenovelas de época del medio día.

Yo no se mucho sobre como habla la gente que pertenece a la burguesía catalana y que va a colegios católicos de pasta, pero me da que ni ellos pueden ser así de estirados, y menos con 17 años.

Nené, el hermano pequeño de Joan, también tiene lo suyo.

—Ça y est!¡Primera! ¡Primera! Jopeta, jopeta… este perro nunca está cuando se
le llama. ¡Primeraaa! —El perro aparece al instante, con su andar indiferente, y le da
complacientemente la pata delantera derecha al niño—. Tengo que salir, Primera… no,
tú no puedes venir. Ve a nuestro cuarto y espérame allí. ¡Ah! Y aléjate de la caníbal, ¿me
oyes? Está de muy mala uva y no le importaría comerse a un perro.

La “caníbal” es la criada. Nadie se inmuta cuando el niño suelta estas cosas, la verdad es que en este libro nadie reacciona si el tema no es sobre Max. Es el puto ombligo del mundo.

¡No! ¡Ah! ¡Suéltame! ¡Socorro, superhéroes ayudadme!
Les juro que ha dicho eso. Las seis palabras. Alucino mientras Joan pasa a mi
lado como una saeta.

¿Le sorprende que un niño grite eso, pero no que llame canibal a la criada cubana? Yo si que alucino.

El autor justifica todo, la poca coherencia del comportamiento de Joan, y de su hermano, con el tema del TDAH. Y yo, lo siento, pero no me lo trago. Por cierto, en este momento, después de terminar el libro no logro comprender estas escenas. No quiero extenderme, pero de verdad, se me hace todo demasiado inverosímil. Joan y su familia es algo que extirparía de la historia.

La abuelastra

La abuelastra es un personaje que me gustaría si el contexto fuera otro, aunque a ratos me da un pelín de grima, pero bueno. También habla raro, su tono no pega con la época actual. Los abuelos hablan a su manera, pero esa manera no se parece en nada a la de esta señora.

—Qué detalle —dice entre halagada y traviesa—, si tuviera…, veamos, ¿cuántas
primaveras habrá visto usted, mozalbete?

¿Pero en que siglo está ambientado esto?

Una cosa, de verdad, se puede hablar fino sin parecer un chiste. Esto es demasiado peliculero, y tú, García. C, me estas vendiendo una historia ambientada en Barcelona, en este siglo. No me estas vendiendo fantasía, ni histórica, ni el tipo de historia que justificaria que te tomaras esas licencias para cambiar un poco la ambientación. Lo que necesita tu historia es parecer cercana. Lo haces bien con otros diálogos y personajes, no entiendo por qué, justo con los que tienen más peso, haces esto.

PK

PK es un personaje cuyo único fin es servir de excusa para que Max se torture y se lamente mucho. Apenas sale, y la mayoría de veces hablan de él de pasada. Teniendo en cuenta que SPOILER! es la primera relación con un hombre del protagonista, y que, no se, digo yo, que es algo importante para la trama, este personaje debería ser algo más que el eructo del recuerdo de Max sobre él.

Los padres de Max

Sobre todo el padre, es otra excusa para que Max se lamente mucho, y nos de el tostón con sus traumas. La madre, que sí está presente en el momento en que nos cuenta la historia, apenas dice ni mu, se limita a estar ahí, poner caras y mandar a los demás a hablar con Max sobre eso de que es gay.

Ojo aquí. Se que estoy cachondeandome mucho de lo del padre, y quiero que quede claro que el problema para mi no es que Max tenga un trauma con él, cosa completamente normal y comprensible; es que vuelve a ello una y otra vez, con escenas descolgadas del resto y largas como un día sin pan. Pasa lo mismo con los recuerdos que tiene sobre su infancia con sus dos amigos. Son unas dos o tres escenas, pero si las eliminais no afecta en nada al resto de lo que pasa en el libro, señal de que sobran completamente.Y si, una de ellas está al inicio, para matarlo.


La historia

A día de hoy os juro que no tengo ni puta idea de cual es la trama principal. No se aprecia estructura ni linealidad. Se limita a relatar una serie de escenas de cosas que le van pasando. Yo pensaba que tal vez su salida del armario y su relación con PK podría serlo, pero como todo esto se pierde en medio de un montón de cosas que están ahí porque sí, pues me niego a aceptarlo como el centro de la historia. El centro de la historia es el ego de Max, y lo mucho que se come la cabeza.

Hay demasiadas escenas que no aportan nada o tienen muy poco que ver con el resto. Además, se alargan demasiado sin justificación.

Conclusión

Leer esta novela ha sido una montaña rusa. He pasado de la decepción a la esperanza de poder salvarla un montón de veces. Cuando veía que algo conectaba con una escena anterior recobraba un poquito la fe en ella, pero cuando se hacía evidente que quedaba descolgada de todas formas, me volvia a encabronar.

No tengo claro si en algún momento el autor se paró a pensar un poco en que quería contar realmente. Creo que se dejó llevar demasiado por su personaje, y no cayó en la cuenta de que escribía para más gente a parte de él. 

Aun así, aunque os parezca increíble, leería de nuevo a este autor solo porque pienso, de corazón, que tiene algo interesante. Cuando se suelta sin caer en la pedantería lo hace muy bien. El problema es cuando manda a tomar por culo la cuerda y se le va demasiado con la autofelación.

Tiene fácil arreglo. Internet está lleno de explicaciones y gráficos la mar de sencillos sobre la estructura de tres actos (los experimentos, ya, para la quinta o sexta novela, por favor), como hacer una narración fluida, y no hacer personajes planos. Todo cosas muy básicas. No es necesario ser un genio o tener un gran talento para hacerlo bien, solo escribir como un cabrón hasta que te salga casi sin esfuerzo. 

Solo con lo básico podéis hacer una novela más o menos decente. Aprended eso, y luego ya metéis vuestras genialidades y os lucís. Porque si lo hacéis de primeras, os vais a quedar muy a gusto, pero tendréis un bodriazo de dimensiones épicas que no se va a leer ni vuestra abuela, por mucho que seáis su nieto favorito.


Esto es un pantocrátor ¿A vosotros también os provoca un "rubor ético"?



6 comentarios:

  1. Hola!
    Encontre tu blog, por el grupo de goodreads y decidi
    pasarme por aquí :D
    Interesante entrada, me ha llamado la atención bastante.
    Te dejo y me quedo como seguidora.

    Saludos.

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  2. Muchas gracias por pasarte, leer y comentar, Mafia. Me alegra que te haya gustado la entrada. Un saludo.

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  3. Qué bueno que volvieron estas reseñas de los monstruos que los noveles escritores engendran y publican, para su regocijo y para desgracia de la humanidad.

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    1. A mi también me alegra que te gusten mis carnicerías

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  4. Escribidla vosotras, campeonas... Anda maja, "cavernícola"... escríbela tú...
    Publica algo interesante... Aaaaah... Que no tienes ninguna capacidad más allá de escribir en la WEB... Aaah, vale...
    la mía también, pero yo me atrevo a tirar unos agnos en esta basura de texto...
    Tú sólo te atreves a criticar el esfuerzo de los demás...
    Eres basura "cavernícola"... Al menos "la pluma..." la ha comprado, se la ha leído y ha hecho una crítica tan válida como la del mejor dominical de libros...
    Pero tú, entidad absurda, jamás juntarás las palabras para hacer una línea mínimamente decente...
    Firmado: Finn el Humano... O, para que lo entienda la retrasada, El Autor que se ha dejado los huevos durante agnos... Payasa

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    1. Joder, con esas cosas tan bonitas que me has dicho ahora me sabe malo decirte que piratee tu novela vilmente de la deep web.

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