jueves, 26 de enero de 2017

Te lo tomes como te lo tomes, eres gilipollas



Tú, en este momento. 


Nota: Este texto fue escrito originalmente para mi historia en Wattpad: Diario de una Amargada de Mierda; una recopilación de reflexiones, críticas a algunas actitudes que veo en las redes sociales y lloriqueos mios, que iré subiendo aquí (aunque no necesariamente respetando el orden en que los escribí). Muchos, la mayoría, tienen relación con la literatura, al menos de forma indirecta. Este en concreto, trata sobre los límites del humor y la libertad de expresión.

Querido, no sé, alguien ¿Qué clase de enfermo perdería el tiempo leyendo esto?

Estoy segura de que, dependiendo de los últimos chistes que hayas escuchado, visto o palpado (yo que sé) últimamente, en este momento te ves a ti mismo como una de estas dos personas: una ofendida o una con sentido del humor.

Déjame, yo te contesto: ¡No! Solo eres gilipollas. Ven, que te explico porqué.


Primero, a ver, persona ofendida, cuéntame qué te ofende ¿Es acaso un chiste sobre matar gatitos? ¿Un chiste sobre curas pedófilos, tal vez? ¿Sobre follarse a Jesucristo en una mazmorra sadomasoquista? (vale, ese último lo tienes que entender: un sádico ve a alguien aguantando tan bien los golpes, y tienes que reconocer que es imposible no fantasear). Nevermind, te entiendo, tienes razón, son chistes horribles, de mal gusto, solo un cabrón se reiría con ellos.

Bien, ¿te digo un secreto? Todos somos unos cabrones. Si, no me mires así y me digas que el humor tiene límites. He discutido mucho sobre los límites del humor, no te lo puedes imaginar; con gente igual de aburrida, amargada y mierdera como yo (lo digo con cariño).

Tal vez te creas con una superioridad moral por encima de la de todo el mundo. Tal vez ahora mismo vayas a los comentarios a citarme esa otra parte de este diario donde hablo de burlarse del oprimido. Vale, para, sigue leyendo.

Tú tampoco eres un angelito, ya te lo he dicho. Eres un cabronazo, como todos. Seguramente en algún momento de tu vida te has reído con un chiste machista, homófobo, racista, clasista, inserte aquí lo que quiera. Te has reído de la desgracia ajena, porque ese, querido cotilla que lee diarios ajenos, es uno de los puntos principales del humor. Y no te lo reprocho, yo me he reído con cosas así también.

¿Y entonces? ¿Qué es lo que hace que un chiste sea aceptable o no?, me dirás ¿Cuándo tengo derecho a ofenderme y cuándo no?

Mi respuesta es: cuando te salga del bolo. Tienes vía libre para quejarte, faltaría más.

Tu error es creer que el problema es la temática del chiste. El problema no es la temática, todo es digno de ser objeto de mofa, de verdad, hasta la cosa más bestia que te puedas imaginar. Lo que importa no es eso, lo que importa es una cosa que la gente suele pasar por alto y que se llama CONTEXTO.

Tienes derecho a ofenderte, recuérdalo, ahora explicaré porqué. A lo que no tienes derecho es a censurar un chiste, y con censurar no me refiero a eliminarlo de tu muro, de tu grupo de Facebook, de tu foro, de lo que sea. Con censurar me refieroa cosas más serias como perseguir a quien hace esos chistes, denunciarlo a la policía, matarlo o justificar una masacre como la de Charlie Hebdo. Porque como te digo, hay límites, pero esos límites dependen del contexto. Tu muro, tu grupo de Facebook, o lo que sea, no son espacios públicos, son privados, y pensados para X cosa; así que en tu espacio personal eres completamente libre de no aceptar lo que a ti te ofende. Sí, hay unos límites para la libertad de expresión, pero esos límites no se aplican igual a un delito de apología de verdad que a algo como el humor.

Y aquí es donde vamos a darle un poco de caña también al gracioso. Verás gracioso, entiendo que esa mierda que has puesto te hace gracia, entiende tú que a otros no. Te voy a explicar la diferencia entre tú y el que se ha ofendido: LA DISTANCIA.

Chaplin tenia una frase que me gusta bastante (ahora no será de Chaplin, verás...): "Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia."

Entiende que si te hace gracia es porque eres capaz de ver eso de lo que te ríes desde cierta distancia. Vale, ahora no me digas que tú lo que has hecho es un chiste sobre lisiados y tú eres uno, y no tienes distancia, blablablabla. La distancia, además de ser una cuestión de circunstancias personales y experiencias, depende mucho del estado de ánimo, de la mentalidad, de haber reflexionado sobre cierto tema, etc; muchas cosas. Entiende que no todo el mundo puede sentirlo, y por lo tanto verlo, desde el mismo punto de vista que tú.

Por ejemplo, seguro que a muchos de los que nos gusta el humor negro, puede hacernos gracia un chiste de niñas sin brazos que se caen de columpios. Yo que sé, es cruel, es algo que no te esperas, es una barbaridad poco apropiada, y tal vez eso es lo que me hace gracia ¿Qué coño importa?

De lo que también estoy segura es que, (y ponte por favor en situación), ir a hacer ese mismo chiste a un hospital infantil, delante de un niño que acaba de perder el brazo, es ser un hijo de puta; y que si te ganas una hostia por hacer eso, sabrás de sobra que te la mereces... Vale, hay que reconocer que es jodido meterse en la situación y no reírse imaginándolo, pero el punto es que la mayoría de nosotros no lo haría de verdad, porque entendemos que, en ese caso, ese chiste dañaría a alguien, y que el daño seria premeditado. A pocos de los que nos reímos con esto nos haría gracia de verdad el resultado final. Y no me refiero solo a la hostia, también me refiero a como haríamos sentir a esa persona.

Ahora viene lo del contexto, y esto es otra colleja que le toca al grupo de los ofendidos. Tampoco es lo mismo que el típico chiste de "mujer tenia que ser", lo haga una persona imitando un comportamiento machista, o en un ambiente en el que más o menos se entiende que esa persona no piensa así, que que lo haga una persona como Álvaro Reyes, que se dedica a hacer apología del acoso y la violación, amén de enseñar técnicas para que después no te puedan acusar de nada.

Gracioso, tampoco pidas que una persona inmersa en según que luchas encuentre gracioso tu chiste. Puede que al hacer el típico chiste sobre etíopes muertos de hambre, no te rías tanto de la raza o de la pobreza, como de la crueldad del chiste; pero tampoco estaría de más cuestionarte porque la idea de un negro corriendo detrás de una gallina te parece graciosa. Entiende que estás inmerso en una sociedad racista, que en cierta forma eres racista, aunque no apalices negros, no les escupas, y aunque los trates como a cualquier otro (frase comodín: "yo no soy racista porque tengo amigos negros"); en el fondo, tu educación y sentido del humor están influenciados por una serie de tópicos que provienen de una cultura racista.

A alguien que ha visto la situación de ese país le será difícil reírse de ello. Tal vez se ofenda y te dé un discurso sobre el racismo y el clasismo que hay detrás de ese chiste. Sabes que tiene razón, y tal vez te corte el rollo. Si es así, por favor, no lo menosprecies, no le faltes al respeto, deja que se lo tome en serio. Tampoco está mal que alguien aproveche un chiste de mal gusto para hacer una reflexión seria, si el tema lo merece.

Ofendido, a veces te cabreas por gilipolleces y lo tienes que reconocer. Cuando el objeto de burla es una persona, alguien que puede ser herido, entiendo que te ofendas y que saques las garras. A mi me cuesta no sacarlas muchas veces. Pero aprende a diferenciar entre personas e ideas. Reírse de la religión, no siempre implica reírse de alguien que la profesa, por ejemplo; y de verdad, me importa un pene de centauro el argumento de "es que las creencias son parte de la persona blablabla", lo siento pero no, los sentimientos de fan también son parte de la persona. Tú dirás que ser cristiano y ser fan de Justin Bieber son cosas distintas, y yo te diré que no veo la diferencia. Lo siento, es así.

También aprende a diferenciar cuando el objetivo del chiste es una respuesta a un tipo de opresión. No hay nada más absurdo que un blanco quejándose de que un negro ha hecho un chiste de blancos. O un hombre quejándose de que un chiste es "hembriista". Si te quejas de un chiste así, entiende que por contra deberías quejarte cada vez que el chiste sea en la otra dirección, y no lo haces. Lo sé, porque cuando el chiste es sobre negros, mujeres u homosexuales, hay más comentarios quejándose de los "políticamente correctos" que se atreven a decir algo en contra, que comentarios ofendidos de verdad; mientras que en el caso contrario hay tropecientos comentarios de gente esperando vengarse de que los Pepito Grillo como yo, les hayan hecho sentir como los machistas, homofobos, etc, que son en realidad.

Los chistes contra colectivos oprimidos campan a sus anchas con una buena aceptación social, por lo que he comentado antes de los tópicos nacidos de una cultura con esos prejuicios; es decir, que son un reflejo de un pensamiento real. Poner al mismo nivel lo que no es más que una contestación, una defensa, o una forma de tomarse el problema con humor, es de ser un gilipollas integral.

Tanto el ofendido, como el gracioso, tenéis que tener en cuenta lo mismo:
  1.  El contexto. Lo que determina cuando un chiste pasa de ser eso, una broma, a una falta de respeto.
  2. La censura es una mierda, pero la crítica y la reflexión son necesarias.
  3. El humor se basa en tópicos fácilmente reconocibles por la cultura en la que estamos inmersos, provienen de esta y por tanto, están ligados a toda una serie de prejuicios contra los que es necesario luchar. Pero es inevitable que, al menos uno de ellos, te haya hecho reír alguna vez también a ti.
Te pongas como te pongas, tanto por gracioso como por ofendido, en algún momento de tu vida has sido un gilipollas integral, y me temo que vas a seguir siéndolo. Solo intenta tener la suficiente empatía y visión global como para evitarlo todo lo que puedas.


Daniela Zann, payasa ofendida.


Fuente de la imagen: https://pixabay.com/es/equipo-internet-infeliz-usuario-1295358/

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