viernes, 30 de octubre de 2015

RECOMENDADO: Crítica de El Hombre Eterno (Doce relatos de angustia y muerte) de David J. Skinner, por La Guadaña




 El hombre eterno (Doce relatos de angustia y muerte) de David J. Skinner

Esta Guadaña oxidada… ¡vuelve a la carga! Pero poco a poco, en plan terapia de choque soft/light/baja en calorías/zero. 

Y es que le cogí gusto a eso del relato. El relato es un invento tremendo allá por donde lo mires.

Yo no sé contar nada en plan relato. Cualquiera que me conozca admitirá que doy más rodeos que un scalextric a la hora de contar algo. Por eso me asombra que haya quien quiere/puede resumir toda una historia, en plan sinopsis macro larga o mini corta, de algo que podría ser una historia “chu chu chuli”.



Es como sacar lo mejor de un libro tedioso y enorme y decir: ¡Ea!, mi relato corto, By Mengano González.

Bueno, un poco más elaborado y eso. Voy a subtitular esta crítica como: Relatos Tráiler o Cómo inspirarse en algunos clásicos para crear historias.

Con esto no doy por sentado que el amigo Skinner haya hecho tal cosa, sólo es la percepción que le queda a esta Guadaña mellada tras leer doce de sus relatos y algo más.

¿Está bien hacerlo? ¿Escribir como si redactaras un guión de cine o una escena de Pulp Fiction? Coño, sí; pero trata de no evocar esas escenas al lector o cruzarás la delgada línea que separa la originalidad del "esto me suena un huevo”.

No digo que sea mala idea, sólo que hay que ahondar más de lo que han ahondado otros si quieres destacar.

Admito que comencé a tomarme en serio al autor cuando vi que diferenciaba el “solo” del “sólo”. No bromeo, cuando veo esto pienso: ¡Toma ya! joder, alguien que descubrió la diferencia entre el adverbio y el adjetivo. ¡No estoy sola!

Pero luego me entra la paranoia y pienso que quizás esta obra pasó por un corrector ortográfico y de estilo, y ya pierdo la fe en la humanidad y en encontrar a la horma de mi zapato en la vida. No tiene gracia que un escritor no sepa escribir.


El hombre eterno

Este relato es una mezcla entre “The man From Earth” (peliculón donde los haya) y “Entrevista con el Vampiro”; aunque no acabo de hallar la similitud exacta entre ambas, al leerlo te recuerda vagamente a algunas de estas películas. Y es que, a medida que avanzas en las diferentes mini tramas, descubres que el autor esconde una secreta pasión por el cine: su forma de narrar nos deja entrever que trata de enfocar cada escena desde una más perspectiva visual, más orquestada y coreografiada. Soy muy fan de esta forma de escribir, en serio, pero hay que ser muy cuidadoso. Ya diré por qué.

Este primer relato está dividido en pequeñas escenas que describen las andanzas del protagonista por el mundo a lo largo de algunas de sus vidas, para que nos hagamos una idea de cómo empieza y termina cada una, y lo que hace entre medias. Al ser un relato, cuenta tan solo aquello realmente relevante al fin y al cabo; bamboleándose entre el pasado remoto, sus comienzos, y el presente. Nos adentra en pasajes que quizás, a bote pronto, nos dejan descolocados durante un buen rato. Que ocurra esto me desconecta de las historias y me da que pensar, porque en casos en los que el protagonista va cambiando de nombre más que de calzoncillos, un narrador en primera persona viene que ni pintao’; pero claro, ahí no pienso meterme. Ese fregado es para el que escribe y a nosotros nos toca “traducir”/”deducir”, como buenamente podamos, para sacar conclusiones y atar cabos.

No todo son rosas y colorines, admito que es bueno y entretiene, pero tiene puntos que yo personalmente puliría.

Me desconciertan todos los sinónimos de “dijo” que usan algunos autores: admitió, concluyó, respondió, preguntó, continuó, chantó, espetó, bufó, exclamó…. Cuando lo más sencillo es decir “dijo” y punto. Nos acostumbramos a leerlo después de cada intervención y ya por último casi ni nos damos cuenta de que está ahí. Pero si cada dos por tres cambiamos de verbo, sencillamente es un cacao de cojones y desconcentras innecesariamente.


Encontré pocas faltas, pero haberlas “hailas”:

(…) lo bastante como para poder convivir sin llamar la atención y
seguir con su, de momento infructífera, investigación…
(…) de donde había sacada parte de la información…

Diría que de puntuación más que de ortografía, y es que, el autor que nos ocupa, es buen amante del punto y coma. No lo usa del todo mal, ojo, sólo que a veces lo usa demasiado. El punto y coma, usado con moderación, da caché a una obra, créanme, pero usado en exceso es como enfundarse un chándal rosa chicle con unos Louboutin negros de infarto: bastada absoluta.

El punto y coma es como los fuera de juego en el fútbol: mucha gente (y con gente me refiero a mujeres más bien) no los entiende ni los entenderá nunca, pero fingen saber cómo funciona el tema.


En cuanto al vocabulario…

¿Cómo lo explico? La mayor parte de los lectores somos partidarios de que se hable “chanamente”, o sea, como hablarías con cualquier “canchanchán” que te encuentras por la calle. No digo que en la época victoriana vayas a escribir: ¿Pashóoo chaval?, ¿cómo te va la vida, primo? Pero tampoco dar rodeos innecesarios escudándose en un vocabulario espeso que no te va a llevar directo al Nobel de literatura, por mucho que te escudes en el Dios WR.

(…) hace un par de años me llegaron rumores de tu presente ubicación y tu nombre.

¿Presente ubicación?…joder. Qué rebuscado.

¡Y aquí va lo malo de ser tan peliculero! Y es que tus diálogos a veces pecan de “peliculerismo” severo. A veces leía las conversaciones como si tuviese “doblajitis” (recomiendo ver video para descojono prolongado).



Creo que los diálogos pecan de exceso de “peliculerismo”, y esa es la mayor dolencia de este primer relato. En líneas generales, y sin entrar mucho en el terreno de lo pisado del argumento “vampiresco”, es entretenido, está bien escrito y no es lo suficientemente largo como para querer pegarse un tiro.


Sara

Punto número uno: el punto y coma no es como los dos puntos. Fin de la clase.

Acabo de llegar a la confirmación de que a Skinner le gusta el cine. Ya van varias alusiones pero tampoco voy a hacer un psicoanálisis a través de sus relatos.

Este relato corto trata sobre un encuentro en un parque, en plan 101 Dálmatas, con perritos y todo. Sólo que aquí el dueño de Pongo es un medio psicópata feo que jode y la dueña de Perdita, una muchacha sencilla pero que esconde tremenda mala leche inside. Quizás hacía falta detenerse en los gustos cinéfilos de cada uno de los personajes para comprender los derroteros que tomaba el imaginario del protagonista.
Está bien escrito, fluye, no desconcierta ni desconcentra, sorprende y agrada sin esfuerzo y sin tanta floritura estilística. Directos al grano. Sin dolor.

Bueno, sin dolor para el lector, porque uno de los personajes lo pasa mal. Pobre.


Diez minutos

El fin del mundo y los miles de dilemas que nos vendrían a la mente si tan solo nos quedasen diez minutos.

La verdad es que los relatos cortos resultan ser viajes apasionantes e interesantes. Éste es sencillo, tal cual empieza acaba. No te da tiempo más que a imaginarte en esa situación y pensar si harías lo mismo o no en su lugar. Todos los relatos me recuerdan a una peli: Melancolía, y su final. Memorable y triste, tan triste y frío como este relato. Se centra en lo físico, en el entorno del inminente saco de huesos que narra la historia. No dura tanto como para hacerte sentir ansiedad, pero sí lo suficiente como para entretenerte durante un minuto y no diez.

Un paseo por el bosque

No estoy segura de hasta qué punto puede uno permitirse el lujo de separar por una coma el adjetivo del nombre, pero ya van dos veces y me chirría que no veas:

(…) la, cada vez más fuerte, respiración.

Apenas un párrafo en el que se narra el encuentro fugaz entre los últimos supervivientes de un macabro ¿juego?

Y ¿cuál es la peli de este relato? Los juegos del Hambre. ¡Din din di din! No sé si voluntaria o involuntariamente, pero cada relato me lleva a una peli y eso me preocupa y divierte a partes iguales. ¿Acaso, Sir Skinner, es deliberado?

Me preocupa que ninguno de los relatos me aporte nada sorprendente. ¿Tal vez demasiado cine in your life?

Es hora de plantearnos que la originalidad es importante a la hora de crear literatura:

-¡Skinneeeer! (con la voz del superintendente Chalmers)


Un crimen y un castigo

Venga, admito que ahora me costó encontrar la similitud con una peli, pero acabó recordándome a Pactar con el Diablo. Y lo mejor es que quizás el autor no tratase de hacer ese símil con la peli: este relato está algo más elaborado y tiene algo curioso, sorprendente. No lo suficiente como para tildarlo de memorable, pero sí llamativo. Tal vez usó más la sesera y menos la memoria y, si me pongo de quisquillosa, quizás saque en claro que esa peli en la que basó su relato aún no la he visto.

Vamos a dar un voto de confianza y a creer que este relato sí que salió del más puro imaginario del amigo Skinner. Tal vez sólo sea peliculero a ratos y no a cada instante. Admito que me intrigó y me mantuvo alerta, cosa a la que me estoy acostumbrando dada la aptitud que ha demostrado para ser sorprendente al final de cada relato.

El cuento trata sobre un hombre al cual dan la oportunidad de cambiar su pasado para evitar su triste presente. El caso es que siempre hay una decisión impulsiva y sorprendente que te coge de imprevisto aunque, si lo meditas bien, no tiene mucho sentido. El caso es dejar al lector con cara de lelo, y si encima es un lelo, mucho mejor.

Un viaje por el que morir

Me recuerda a tantas pelis de naves perdidas en el espacio que ni las voy a nombrar… bueno sí, ¿qué coño?: Alien, Moon, Solaris, Planeta Rojo, Europa Report, Sunshine, Contact, Perdidos en el Espacio, y la más chachi: Interestellar (ésta no vale porque es de 2014).

¿Y cómo me va a transportar a todas estas pelis una sola página? Pues porque tiene nave espacial, misión: recolectar datos dentro de agujero negro, viaje en el tiempo, escotillas abiertas, universo a través… en fin. Un tráiler de manual pero curioso y entretenido. Si vas al baño y no te inspiras con nada, está bien para aflojar.

Mañana

Este relato plantea muchas dudas. Te deja pensando y yo al menos esperaba un párrafo más. Pero bueno, esa es la misión de los relatos: dejar a uno a medias aunque con una extraña sensación de satisfacción.

Soy leyenda, esa es la idea: un tipo solitario en una aparente ciudad sumida en el silencio y el vacío, que percibe ruidos en el exterior, extrañas luces, pero no se atreve a salir a la calle a averiguar mucho más.

Sí, sé lo que me vas a decir: Niña, no soy responsable de lo que te evoquen mis relatos.

Pero ¿qué quieres que te diga? ¿Me gustan? Sí. ¿El argumento me parece original? No. Todas estas historias las he visto una y mil veces, aunque no dejan de estar bien. Si con un “bien” te conformas, entonces no alteres la fórmula de tus relatos, pero busca inspiración fuera de Hollywood de vez en cuando.


Esa extraña viejecita…

¡Coño!, esta parece no tener nada que ver con la tristeza y la desesperanza del resto de relatos. Una viejecita y su historia, desconocida para el resto de vecinos que, malpensados ellos, sospechaban que llevaba un prostíbulo o vaya usted a saber. En fin, me descoloca lo poco capaz que me veo de ubicarla dentro del contexto de relatos que he leído hasta ahora. Es hasta poética y con cierto toque positivo. Vuelve a ser uno de esos relatos para aflojar en el WC que a muchos nos hace falta, pero se salva porque es corto. Es que, visto así, a ninguno puedo culpar de nada porque no me han hecho perder el tiempo, y eso es lo genial de los relatos.

Fue un héroe

Batallas finales, soldados, comandantes, caballeros, victorias contra todo pronóstico, el típico momento Bruce Lee: 8 contra uno.

Me faltó ese momento: For Frodo. XDDDD

Me encantan los relatos. Cuando ya llega un momento en la historia en el que dices: acábate o te acabo…va, y se acaba. Genial.

D.J Skinner, tienes la extraña habilidad de hacer que no dure demasiado. Es como un bufet de historias diferentes en el cual no sabes qué escoger ni si te terminará asqueando si te sirves más de la cuenta. Está bien escrito y, aunque peliculero para mi gusto, fluye y se consume como la mecha de la dinamita. Lo que inspire o deje de inspirar una vez y haya acabado el chisporroteo, es asunto del lector.

Que pase el siguiente (historia de un locutor de radio)

Te gusta el “mas” como conjunción ¿eh?

Pues a mí no me gusta. Creo que la generación a la que le gusta encontrar el “mas” en los escritos, se hundió junto al Titanic. Es como pretencioso y pomposo y me hace pensar que quien lo usa quiere aparentar ser estudiado en la materia. Como el uso del cuán: Cuán rápidamente caminan las malas nuevas.

¿Ven? Pomposo, ¡puaj!, very pomposo. O el uso de sinónimos infumables. Los escritores se matan por parecer infinitamente cultos haciendo sentir estúpidos a los lectores por no entender los rebuscados sinónimos que ni ellos mismos entienden. ¿Y por qué se hacen la zancadilla escribiendo para aparentar en vez de para ser leídos y comprendidos?

Nah, paranoias mías, Skinner, no me lo tengas del todo en cuenta.

¿Una vida distinta?

Este relato me recuerda a un chiste que nunca les contaré porque no tiene gracia si no puedo hacerlo en persona. ¿Tenía gracia el chiste de la Bella fuerza cinco? No, pero si te lo cuenta Uma Thurman después de resucitar tras una sobredosis de coca, hasta te ríes un poco.

El relato va sobre un tipo que hace planes tras descubrir que gana la lotería y a la misma vez se emparanoia con lo que esos planes acarrearían después. Por lo tanto, termina decidiendo quedarse tal y como está. En fin, buen guiño al trastorno por ansiedad, y a una decena de trastornos más que me recuerdan a un par de tipos que conozco.

La decisión

Y, ¿cómo no?, otro drama con pistola y sorpresa para cerrar.

Es tan corto que si lo resumo, lo cuento. En fin, es tan corto que mejor léanlo, en serio. Lo recomiendo. Los recomiendo todos.

Todos son lo suficientemente cortos como para no aburrir, entretener y dejar un curioso regustillo de satisfacción.

No pierden nada por descubrir las 12 pequeñas historias de angustia y muerte, de verdad de la buena. Da igual cómo lo hagan o si desean hacerlo mientras jiñan o chingan, comen, reposan… it doesn’t matter.

Eso sí, no lo hagan con ciertos instintos suicidas o en estados deprimentes. 34 hojas. ¿Qué son 34 hojas de doce historias diferentes en un mundo en el que cualquiera quiere colarte (¡y cobrarte!) 200 de la misma cagada mal contada y con faltas?

¡Y por 50 céntimos! Coño…ya saben, a libro regalado…critícale el costado y lo que puedas. Bueno, esos somos nosotros, unos perretas de cojones.


PD: Para ser un retorno light me quedé sudando la gota gorda, joder.

Es lo que tiene leer a gente que quiere escribir y que lo intenta con ganas.

La Guadaña.

13 comentarios:

  1. Hola gracias por tu entrada, no lo conocía, me quedo por tu blog, yo tambien tengo uno por si te puedes pasar, besitos y nos leemos.
    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

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    1. ¿Mi blog? Dirás nuestro blog, somos varias personas XD. Hombre ya que vas a dejar tu link por aquí por todo el morro, ten la decencia de fingir que has leido la entrada, yo que se.

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    2. HAHAHAHAHAHAHAHAHA
      ayy Dios, a veces se pasan, es cierto.
      También me enoja eso.

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  2. Hola gracias por tu entrada, no lo conocía, me quedo por tu blog, yo tambien tengo uno por si te puedes pasar, besitos y nos leemos.
    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

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  3. La verdad es que esperaba más ensañamiento con este libro, así que me queda una (errónea, quizá) sensación de victoria.

    Como siempre, lo primero es agradecer a La Guadaña que dedicara tiempo tanto a la lectura como al análisis. No puedo por menos que darle la razón en cuanto a mis gustos cinéfilos y a la influencia que estos tienen en mis historias, aunque no sea de manera consciente. Y lo de los punto y coma..., ¿qué decir? Poco a poco creo ir mejorando en su uso, y estos toques de atención son especialmente útiles para seguir teniendo cuidado al usarlos.

    En definitiva, que no solamente lográis que muchos nos lo pasemos bien leyendo análisis de obras literarias, sino que además se pueden sacar consejos útiles. No se puede pedir mucho más.

    Un saludo y espero que sigáis con esta labor. Por supuesto, será un placer por mi parte enviaros cualquiera de mis novelas si estáis interesados :)

    P.D.: La labor de un corrector yo creo que es imprescindible para dar al lector el mejor producto posible.

    P.D.2: La verdad es que ninguno de estos relatos pasó por un corrector :P

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    1. Hola, David J.Skinner. Nos alegra que seas uno de los que se lo toman tan bien, pero bueno, no te puedes quejar ¿eh?. De dos obras que mandaste tienes dos recomendaciones, lo cual, como pluma insolente me cabrea bastante, no vamos a parar hasta encontrarte algo verdaderamente deplorable ¡MUAJAJAJJA! Un saludo, David.

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    2. Graaaaaacias Skinner. Un placer. Disculpa la tardanza! Me alegra descubrir que lo del 'solo' y 'sólo' no fue casualidad. Suerte!

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  4. HOLAAAAAAAAAAAAA!
    Me hace mucha gracia tu forma de redactar tu opinion, muy buena.
    Eso de relacionar una parte con una pelicula y asi también lo suelo hacer en ocasiones jaja
    me encanto sobre todo la de "101 Dálmatas" me rei mucho porque ademas imagine como lo diria la persona que imagino esta detras de esta entrada xD
    en fin, estoy loca...
    Saludos y buena publicacion :D

    PD: Que mal la gente que solo deja link u.u yo a veces los borro :)

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    1. Hola, genesis, me alegra mucho verte por aquí. La Guadaña, la persona que ha escrito esta crítica, es muy buena, a mi también me encanta. En cuanto a la gente que deja links... bueno, la verdad que queda feo, pero en el blog tenemos la política de no borrar comentarios (a menos que sea algún caso extremo de dar datos personales, etc), intentamos no hacerlo nunca. La verdad es que lo más me molesta es que ya que se hacen caca en tu blog ni se esfuercen en fingir que han leido la entrada, yo que se... un pelín de sutileza. Pero bueno, un placer y espero que nos veamos más, de momento voy a enlazar tu blog, que me has caido en gracia. Un saludo.

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  5. Que reseña tan pulcra :P

    Unos carismáticos y otros muy expresivos... Así quizás envíe mi novela para ver que se cuece.

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    1. ¿Quienes son los carismáticos y quienes los expresivos? mmmmm, ahora habrá hostias discutiendo el tema entre nosotros. Envia, envia, seguro que los expresivos te tienen ganas ;).

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  6. Buena reseña, y un blog estupendo.
    Un saludo

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