miércoles, 1 de julio de 2015

Crítica de Libreta color violencia: Blog de poesía y relatos cortos de Gabriela Ariadna, por La Guadaña


Libreta color violencia


¡Vivan los blogs en los que soltamos nuestras paranoias y las llamamos novelas/poesías/relatos/cuentos!

¡Hip Hip…HURRA!

¡Hip Hip…HURRA!


Tengo un perro que ladra.
Y una cabra que bala.
Y mi abuela está mala.
Y escribo lo que me da la gana.

Tremenda paranoia, ¿verdad?
Pues imagínense el trance por el que nos hacen pasar aquellos que ansían ser leídos y admirados por lo que escriben. Se hacen llamar escritores noveles, o algo así. Ya ni recuerdo qué demonios hacemos aquí.

Aquí hay mucho sentimiento, pero poca idea de cómo hacerlo fluir a través de poesía...o de lo que sea. Hay agua pero no hay canales, hay gas pero no cerillas. Hay incongruencia y desazón, y mil cosas más que no tienen sentido.

"Evito escribir porque leerme es un recordatorio de lo triste y fea que soy…"

Sí, amigos míos, esta frase fue escrita por la autora, cuyos aparentes problemas de autoestima rozan lo preocupante. Sus relatos/poemas/historias muestran una clara lucha interna por hacer brotar su inconformismo a través de la poesía. No seré yo quien diga que no es bueno transformar la pasión en palabras, pero hay que ser conscientes de que, para ello, para que nos lean y nos comprendan, vamos a tener que poner algo más que empeño.


Trescientos setenta

Hay belleza y fealdad en esto. La belleza está en lo que quiere transmitir, pero claramente no lo consigue realmente. Habla de la vejez, del paso del tiempo, de la decadencia del cuerpo… Consigo entrever que quiere contar algo, pero no veo a dónde nos quiere llevar con esas frases sin mucho sentido. Hay un delicado equilibrio entre la calidad y el ridículo, y lo que queremos transmitir con frases incoherentes. Lo mismo pasa en Cuando tu hogar está en todas partes o Ipsofobia: tiene un sentido pero, poéticamente hablando: no me vale, no me convence, no me seduce. En La culpa de todo la tiene Alemania o Acuerdo de no beligerancia también hay una coherencia por momentos: momentos de claridad y de sombras. Te convence por segundos y luego te vuelve a demostrar que todo era pura casualidad. Métrica casual, no causal.

¿Qué voy a hacer contigo, Gabriela?


El difícil arte de callar

No estoy entrando en la ortografía y puntuación, pero en éste (y en otro sin título sobre hermanos no-natos) se hace evidente que se escribe todo seguido, sin un patrón de revisión o cuidado. Es visceral, es impulsivo y pasional.

"(…) quietas y ciegas se alzan ante mí y si
quiebro el exigido y granítico silencio se
abalanzarán sobre mí abro
mi boca y entran pelusas como si fueran aviones para desahuciar el grito
de ella sale sangre seca

Crees que tus palabras son granadas
pero cielo
no son más que bumerans
que sorteo y chocan contra el pecho."

Es estupendo escribir bajo estos efectos, pero más lo es respetar la ortografía y la “entonación” cuando lo hacemos.

¡Ahí!, sin dolor, sin comas, sin pausas…como cuando atacan los dolores, que no dan respiro.

En Volaré y volaré y tu conciencia derribaré, también se hace notar esa pasión, ese arrebato sin mucho ton ni son, bailando sobre la delgada línea entre lo chabacano, lo alocado y la falta de cordura. Una vez más hay que elegir entre tomárselo en serio o rendirse.

El perro de Doug Clifford

¿Qué cachorros ni qué cacharros? No tiene sentido soltar lo primero que me viene a la cabeza sin querer realmente transmitir algo concreto; o sí, pero sin saber hacerlo. De nada valen las intenciones si finalmente quien nos lee no pilla la ironía. De verdad, imposible resumir o describir con pocas palabras esta micro paranoia sobre televisores plasma, cachorros detrás de los ojos de no sé quién…Y seguramente no trata de eso, ni cerca de eso, pero es lo que me llevo y no me gusta.

Tal vez no tenga que gustarme.

A las que no estáis

Canicas e hijas, brincos, tobillos rotos…incoherente excepto para quien lo escribe. Puedes intuir pero nunca aseverar y, para colmo, la escritora no se molesta en dilucidar. Me pasé de lista ¿no? Ni yo entendí esa última frase, pero lo mismo me pasó con las “canicas” de Gabriela. Tal vez nos esforzamos mucho en buscar sentido a los sinsentidos.

Ojalá fuerais gatos


 Este me recordó a Daniela y a su gato Ronchas.

"(…) Ojalá todas las personas que me rodean fueran como mi gato. O como mi otro gato. O como el negro. O como el gris. O como mi gata. Ojalá las personas que me rodean fueran gatos."

No voy a mentir, tiene un mensaje terrible escrito. Terrible y triste.

"(…) Científica y racionalmente: mi gato no me quiere. Sin embargo, es el único que me hace sentir que valgo para algo, es el único que me hace ver su necesidad de mí."

"(…) de mí no puede salir nada bonito, nada que merezca valor."

Este quizás es el más duro y a la vez el más cuerdo. Después de leerlo no puedo más que pensar en lo que esconden esas afirmaciones, no en el talento o en la ausencia del mismo. Cordura y locura; trauma y dolor; ausencias y presencias. He hecho un viaje a través de sus “relatos” y casi me quedo en el camino. Es bueno transmitir, pero no lo es crear tantas dudas, tantas preocupaciones en el camino.

Es intenso pero también muestra falta de paciencia; es esa impulsividad la que sorprende y atemoriza.

Una dualidad en toda regla.

Recomiendo paciencia, sentarse a redactar, a hacerlo coherente a los otros como lo es para ti misma.

Despiertas emociones, pero no todas son las que desearías despertar, y otras seguramente sí. Hay que dar estilo a las emociones, no vomitar sin ton ni son. Aunque sea lo más difícil, hay que hacerlo bien.

Ahora mismo, este blog es para familiares y amigos; pero el día que quieras hacer de este hobbie algo serio, tendrás que ponerte tú también seria y menos calamitosa y funesta.



5 comentarios:

  1. Cuando necesito una pequeña dosis de morbo, suelo pasarme por aquí. No pasa siempre, pero a veces hay destripamientos. Lo que siempre me pregunto con blogs como este, es dónde publican los relatos y las poesías que deberían iluminar a los autores a los que se analiza... :)

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    1. Hola Jordim, si te refieres a donde puedes leer los textos criticados es en los enlaces. Las palabras (normalmente los títulos) que están en azul oscuro, subrallados y que al pasar el ratón cambian a un azul más clarito son enlaces. Si los pinchas te lleva a donde estan los textos. Un saludo.

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  2. A mí no me parecieron tan malos los poemas. El problema es que escribir poesía exige mucha precisión, en un relato uno se puede dar el lujo de intercalar una oración o un párrafo flojos, pero un mal verso arruina el mejor poema. Concuerdo en que con un poquito más de esmero en la corrección antes de publicarlos podrían llegar a ser de un nivel estimable, eliminando rimas no deseadas, por ejemplo, o ese exceso en los encabalgamientos, y sobre todo teniendo cuidado con la puntuación.

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  3. El poema de los gatos me hizo creer que era una emo hipster (¿?), pero algunos poemas están bien.

    Jota.

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