viernes, 19 de junio de 2015

Critica de Dos relatos cortos de Ubik Ubu, por Daniela Thann


Estimados gargajos con pus: escribo esto a dos minutos de las cinco de la madrugada, hora española. Acabo de ir al váter. Todo lo que me ha salido han sido dos modestos zurullitos con pieles de tomate sin digerir. Últimamente me hincho a comer tomate con pepino casi en cada una de las cinco comidas porque es la excusa perfecta para hincharme a vinagre balsámico. Si no fuera por la bronca que me iba a echar mi pareja por egoísta, me bebía la botella entera en vaso de cubata.

Tengo puesto el canal 24 horas y hace unos minutos estaban haciendo un homenaje a Christopher Lee que se ha muerto, el pobre, con 93 añazos. Pero ahora sale un presentador calvo informando sobre algo de Venezuela; no estoy escuchando, pero fijo que la están poniendo a parir. Por cierto, Ronchas acaba de tirarse un cuesco en toda mi jeta, pero se lo perdono porque el pobre está mayor y ya no se da cuenta.

¿Qué os parece? ¿Una mierda verdad?

Diréis: “¿y a quien coño le importa la vida de esta tía?, ¿de qué vas?, ¿esto no era una crítica?, ¿pretendes hacerme reír o algo? Es patético...”

Bueno, pues con esto ya habéis hecho vosotros solitos la crítica de los textos que nos ocupan mezclados. Os lo explico mejor: hoy tenemos caca e información irrelevante.

-¿Y ya está?

-Sí, ya está, esa es la crítica.

-Venga, anda, haz el favor de hacer la crítica bien.

-¡¡NO ME DA LA GANA!! ¡¡TÚ NO ME MANDAS!! ¡¡NO ERES MI VERDADERO AMIGO IMAGINARIO!! ¡¡TÚ MATASTE AL ANTERIOR, PREPÁRATE A MORIR!! ¡¡VOY A POR LA MEDICACIÓN AHORA MISMO!!

-Ya empezamos con los dramas...

-YOU'RE TEARING ME APART, HERMANN!!


Bueno ya está, ahora sí. Destripemos concienzudamente estos dos cortos relatos que nos ha enviado Ubik Ubu. Que no se diga que no me esfuerzo.

Derecho al olvido


Este relato es uno de los mayores despropósitos que me ha tocado criticar aquí.

Desde el primer momento aburre, y lo peor de todo es que, aun así, en los dos primeros párrafos ya me ha contado todo lo que me tenía que contar:

Un tío llega a su casa esperando encontrar a su familia pero sólo le saluda el perro, que debe llevar ahí esperándolo todo el día, pero ni lo saca a echar un meo ni nada, al pobre. Se sienta en el sofá, se pone a mirar la tele apagada en modo zombi, le viene un flash de sangre, cadáveres y menhires, y recuerda que están todos muertos.

–¡Ah! Ahora recuerdo... ¿Qué es lo que me sucede...? ¡Pero si ellos están muertos!

WTF? No me jodas, pero reacción tan natural y verosímil, por favor.

Era la tercera noche que se repetía en voz alta aquellas palabras.

Joder, ¡qué bien!, alzheimer programado, de ese que se va por el día y vuelve al llegar a casa y sentarte en el sofá mirando la tele apagada.

Sí, señores, os lo juro, en todo el relato no pasa nada más que lo que ocurre en los dos primeros párrafos y aún así sigue siendo un principio aburrido que ni engancha ni capta mi atención. Se supone que los menhires deberían darle, por lo visto, el puntillo misterioso, y ya en dos párrafos ha conseguido que los odie... perdóname Obelix. Eso no es crear una atmósfera de suspense, eso es jugar con mi paciencia.

Uuuu cuerpos desperdigados, uuuu un campo de menhires, jo qué misterioso e intrigante. ¿Puedo rajarme ya las venas?

Os preguntaréis que si en los dos primeros párrafos nos lo cuenta todo, ¿qué narices hay en el resto del texto? Pues nada: descripciones, datos que no vienen al caso y frases farragosas sin ningún interés como estas:

El perro, que a su lado se había echado, se levantó y se alejó. Era el invierno de la ciudad

Logró quedarse dormido. El televisor encendido proyectaba una estática auditivamente delirante.

Acabas de recordar que tu familia está muerta y te quedas dormido como un bebé. Típico. ¿Alguien puede explicarme qué coño es “una estática auditivamente delirante”, por favor?

El final consiste en, ni más ni menos, que la repetición de lo que ha pasado en los dos primeros párrafos, y para colmo termina con esto:

Era la tercera noche que se repetía en voz alta aquellas palabras.

Si la anterior era la tercera, esta es la cuarta, joder, ¿o qué coño me estas queriendo decir? ¿Que además de tener alzheimer selectivo está atrapado en el día de la marmota?

El grueso del texto es completamente irrelevante. Lo cojonudo es que el escritor se creerá que está de puta madre torturar al lector con un montón de información que no conduce a nada ni tiene propósito. Jesús Cernuda, ahora hasta echo de menos tu relato del centauro. Por lo menos ahí pasaban cosas, aunque una de ellas fuera quedarme preñada de una bestia mitológica... en serio, desde ese día no miro igual a los caballos. Te odio...

Con las tripas vacías

Así, pero con menos glamour
Os lo adelanto, este relato va sobre caca y mí ya sabéis que los temas escatológicos me chiflan. Lamentablemente, aunque mejor que el anterior, este relato tampoco es como para echar cohetes.

Trata sobre un condenado a muerte que pide como última voluntad echar todo lo marrón antes de morir, por eso de que queda feo que en un momento tan importante para uno se le ensucien los pantalones. Total, que el tío va estreñido, el verdugo se cansa y dice que a tomar por culo, le corta la cabeza en plena deposición y el pobre desgraciado se convierte en un surtidor por arriba y por abajo. Finalmente sale el rey y suelta una gracieta, así, para animar el ambiente y tal, que son fiestas.

Esta vez la estructura del relato no es tan mala. Empieza con una frase que choca lo suficiente como para querer saber qué está pasando, hay un desarrollo más o menos decente y un final con chascarrillo, que bueno, que no es la leche pero que no está tan mal.

Repite en exceso la palabra caca, que queda un poco absurda en ese contexto y no tiene perdón, con la cantidad de sinónimos de “mierda” que hay en nuestro idioma, como por ejemplo “mojón” que si usa casi al final.

También repite demasiado la palabra excrementar. De nuevo hay una barbaridad de sinónimos en español para referirse al acto de plantar un pino, poner un huevo, defecar, excretar, cagar, descomer, hacer churros con el culo, hacer de vientre, SOLTAR UN MUÑECO DE BARRO, ¡JIÑAR!,¡SOLTAR UN CHORIZO!, ¡DARLE DE COMER AL SEÑOR ROCA!, ¡PEINARSE LOS PELOS DEL CULO HACIA FUERAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

-Vale, ya te estás emocionando.

-¡¿SABÍAIS QUE CATALINA ES SINÓNIMO DE MIERDA?!

-

-Vale,vale, ya está...ufff

También hay palabros raros como “palatino” o “estólida”. He de decir que en este contexto no me acaba de disgustar del todo, pues las tomo como un recurso humorístico para hacer contraste con lo grosera que resulta la situación que está contando.

En sí, el pequeño texto de menos de una página, no es gran cosa. Cuenta una situación grotesca donde hay sangre, mierda y cierta intención de resultar cómico; pero no me impresiona demasiado. Chiste de caca con pretensiones. Pues vale.

Lo chungo es que en un texto de poco más de media página me ha contado muchísimo más que en uno de dos que, por cierto, se me ha hecho larguísimo.

Recomendaciones:
  • Más acción, menos descripción.
  • Aprende a meter golpes de efecto, a sorprender. Es un relato corto, abofetea al lector con tus frases, que no se lo espere.
  • Usa un ritmo más ágil, y si tienes que bajarlo en determinado momento que sea por un buen motivo.
  • Sacrifica esas palabras o frases que te suenan tan bien pero que ya nadie utiliza, a menos que haya un motivo muy bueno para usarlas (creeme, la mayoría de veces que piensas que es así no tienes razón). No aportan nada y solo consigues que el texto atufe a pedantería.  
  • Evita repetir demasiadas veces la misma palabra, si lo haces intenta que no sea inmediatamente después.

Y sin más me despido, que tengo antojo de ensalada de pepino... malpensados.


Daniela Thann.

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