miércoles, 17 de junio de 2015

Crítica de Fukoaka: Cielo de los Gatos (I y II) de Suenminoe, por Rikka Winters

Buenos miaus. Hoy vengo a hablar de un relato donde aparecen gatos (yuhu). No son los protagonistas de la historia, pero al menos son un elemento importante. Básicamente trata de la hija del emperador, Hikary, quien huye al cielo de los gatos (no me hagáis escribir el nombre más de lo que lo hago después, por favor) cuando el emperador le dice que ha nombrado como  sucesor a alguien que, al parecer, no le cae bien. Cuando este buen señor se convierte en el nuevo emperador, se ve que el poder se le sube a la cabeza y obliga a Hikary a casarse con él. El final no lo comentaré por no spoilear demasiado, pero personalmente me gustó (quizás sólo por mi obsesión gatuna).
Hola, soy la persona que substituye a la persona que pone las imágenes. Esa persona está malita, y como yo soy nuevo en esto pondré imágenes de gatitos en la crítica.







Antes de empezar con los fallos, me gustaría aclarar que la historia no es mala: la estructura posee una presentación, dos puntos de giro en la trama y un final coherente. Ninguna de las partes se desarrolla de manera especial, pero al tratarse de un relato corto tampoco choca excesivamente.

Ahora sí, entremos en materia: este relato, escrito por Suenminoe en dos cómodas entregas, está plagado de errores tanto ortográficos como
sintácticos, entre otras cosas. En la primera frase nos encontramos con esta lindeza: “Mi nombre es Ryan fotógrafo y revelador de una historia increíblemente fantástica, (…)” Vaya nombrecito largo que tiene el tal Ryan fotógrafo. Unas pocas líneas después nos deleita con esta frase: “Yo observador y fotógrafo pude ver con mis propios ojos una Isla llamada situada en “Fukuoka” llamada “cielo de los Gatos (…)”. Está claro que a la autora le ha debido dar un lapsus cerebral o algo mientras escribía esta parte; pero aquí, escondido entre tanta mierda, se encuentra su verdadero plan: no quería contar una historia, sólo pretendía jugar con nuestras mentes. Y si no me creéis, comparad el nombre del  título (Fukoaka) con el que aparece aquí (Fukuoka), que resulta ser el verdadero nombre de la isla. Otro motivo para creer que todo esto no es más que un elaborado plan es que este error se repite nuevamente con el nombre de uno de sus personajes: Ryü / Tyü.



http://www.fondoswiki.com/Uploads/fondoswiki.com/ImagenesGrandes/entranable-gatito-4.jpg
Este está en posición sexy. Es la Marilyn Monroe gatuna.
.… En serio, si vas a escribir algo, lo menos sería aprenderte los nombres que vas a usar, más aún si es de un lugar existente y encima lo pones en el título. Que errores de este estilo los considero hasta normal de vez en cuando, pero llega a un punto en el que sólo da la impresión de que a uno no le interesa su propio escrito. ¿Y esperas interesar a los demás así?.

Otro fallo que canta mucho es el tiempo de la narración. Está bien que empiece en presente, pero si en el primer párrafo comentas sobre una isla que visitaste (pasado), que tampoco estaría mal… no empieces a hablarme de esa isla en presente; mucho menos si me cuentas una historia de no se sabe cuándo y/o qué sucedió allí. Además, que se supone que es un fotógrafo. ¿Por qué sólo describe el lugar con “gran belleza”? ¿Y de dónde sale la historia que nos trae? ¿Se la han contado? ¿La ha presenciado él mismo? Más importante e inquietante aún… ¿por qué la única parte detallada del relato es en el que se habla de los deseos sexuales de nuestro amigo Ryü / Tyü? Eso no se hace. O se detalla todo o nada, pero eso es jugar sucio; una no puede hacer lo que mejor le convenga sin pensar en sus queridos lectores, por muy lameculos que sean.
Este quiere seducirte. No puedes resistirte a su cuerpo y lo sabes.
Para rematar, las conversaciones son frías y sin mucho sentido. Comentan lo que la autora quiere que se sepa, dejando de lado las personalidades y los sentimientos de sus personajes. Quien mejor demuestra lo que acabo de describir es Hikary, que responde a una simple pregunta con una parrafada enorme que no tiene relación con la pregunta ni con la parrafada misma, porque encima son ideas sueltas y no la evolución de una idea.

Este de aquí fue el que mató a Kennedy.
Resumiendo: No es una obra que recomendaría a nadie, pero tampoco diría que no la leyesen (después de advertir sobre la ortografía). Podría tener cierto potencial si se revisara, corrigiera los errores que comento y alguno más que quizás se me haya pasado y, por favor, que se desarrollara más. Por muy relato que sea tampoco tiene que pecar de corto. Ánimo a la autora a que lo haga y me avise si es el caso, ya que me gustaría volver a leerlo.

Para vuestro deleite, algunas de las joyas que he encontrado durante la lectura:
“Tenía a su hombre derecho un hombre corpulento, fuerte y vigoroso. Valiente y que creía en él; Ryü (…)”
“– Buenas noche, Tyü. Hace una agradable noche (…)”
“Tyü no dijo nada pero le interrogaba con la mirada...
- Usté dirá, le escucho”
“…. qu la lpuerta de cabaña….”
“áquellos”, “M ihija”, “capa” (en vez de capaz), “quíen”

.… Rikka Winters  

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