miércoles, 13 de mayo de 2015

Crítica de Dos relatos cortos de Jorge Machucha, por Clara la Discorde


Cuento 1 y Cuento 2 de Jorge Vazquez Machuca

Hola, soy la persona que pone las imagenes one more time. Como no tenia ni idea de que tema escoger para acompañar la crítica he decidido poner fotos de monos, que siempre se agradece...
Si hay algo que detesto profundamente cuando leo un relato es la pretenciosidad. Y es algo que odio porque aparte de mostrar a las primeras de cambios el ego inflado del escritor, el hecho de intentar demostrar al mundo lo que sabe intentando hacer lo que no sabe ensalza aún más las carencias literarias que padece.

Sólo hace falta echar un primer vistazo a la estructura del primer relato para ver que el autor se ha olvidado de las lecciones de redacción de primaria: ¿Qué es un punto y aparte? ¿Qué es un párrafo? ¿Sabrá lo cansino, anodino e irritante que resulta para el lector leer tres páginas sin un solo respiro? Pues eso, el primero de los relatos no contiene ni un solo punto y aparte.

Que nadie me venga con que “Delibes tampoco usaba punto y aparte…” ni iluminaciones por el estilo. Jorge Machuca no le llega a Miguel Delibes ni a la altura de la arenilla que éste tiene pegada al zapato.

El autor también parece tener un problema con el complejo mundo de las comas. En otras palabras: no conoce la función y uso de este complejo artilugio gramatical. El mal uso de ellas entorpece la lectura, lo ralentiza todo, desespera…


Eso sí, pretencioso es hasta el tuétano: si ha descuidado al completo la estructura del relato, bien que se ha preocupado de rebuscar en Internet términos más o menos complejitos que mete con calzador en el relato, pues no pegan ni con cola. ¿Qué pretende? ¿Demostrar lo gran escritor que es así? Cuando intentas empezar la casa por el tejado todo se derrumba y los escombros, merecidamente, te caen encima.

Nos fuimos a soliviantar, con un orgasmo, las almas

El piélago mojaba nuestros pies

La recosté en la blanca arena y continué con mis arrebatos, con mi paroxismo

No digo que no se puedan usar estos términos al escribir, pero en este caso, y dado el nivel del texto, quedan ridículos y no vienen a cuento.

Por hacer más sangre, me chirría el sospechoso uso del reflexivo en verbos como: “ella se sonrió”, “ella se vomitó”…

Acerca del argumento, nada del otro mundo: un desmadre en la ciudad de Cancún, donde el protagonista se liga a una chica americana. La narración es un quiero y no puedo que no transmite nada de la sensualidad y calidez de que el autor pretende imbuir el relato. Todo lo contrario, es frío, denso y aburrido.

La segunda historia es más de lo mismo: chico conoce chica en un barco y se lo montan en una bonita isla. Los diálogos son simples y estúpidos pero al menos la mayor presencia de éstos hace que tengamos un respiro al leer, a diferencia del relato anterior. Eso sí, el autor sigue exhibiendo su riqueza lingüística:

Sentí refocilación en mi ser

A lotananzas, el cielo se pintaba de rosa

Su tumesciente y húmeda vagina

¿Qué es la “refocilación”? ¿Qué narices es una vagina tumesciente? Por favor…

La historia, como la anterior, es simplona y previsible: el prota se tira a la chica en la habitación de su hotel y luego ella se larga.

En fin:

Es remediable y perdonable escribir mal siempre que seas consciente de tus fallos e intentes aprender y mejorar.

Es difícilmente remediable y poco perdonable escribir mal pero creerte que escribes bien y acabar ahogándote en tu propia mediocridad.

Pero lo que es irremediable, imperdonable y también muy triste es intentar ser Carlos Ruíz Zafón y ni siquiera llegar a acercarte.

Me encantan los monos...
 Clara la Discorde

6 comentarios:

  1. Que molestos son estos escritores que adhieren términos rebuscados sin más razón que darse de conocedores

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  2. Clarita, mona, creo que te has quedado cortita con la crítica. ¿Será que el relato te afectó? :P Dios, es horrible.
    Faltas de ortografía, puntuación inexistente, falta de coherencia, nuevos palabros que ni él sabe de dónde los sacó. ¿Puede ser que no haya ido al cole?
    En fin, que no me leo todo eso en la vida.

    Destripadora Romántica.

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  3. la cara del mono es similar a la que puse cuando leí semejantes fallos (si eres el autor de esa obra y lees esto, por favor...sin resentimientos). Había escuchado que existían ese tipo de fallos que la verdad es la primera vez que me topo con uno de estos casos.

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  4. Me gusta dar caña al mismo tiempo que hacer ver al "escritor" los fallos que comete. Pero a veces me entran ganas de abandonar la lectura a la mitad, este tipo de relatos desespera al lector. Tampoco logro averiguar cual es la profunda y última motivación que mueve a alguien a escribir esa clase de relatos y de esta forma. No entiendo qué pretende conseguir. ¿De verdad habrá disfrutado este chico escribiendo esto? ¿Habrá hecho disfrutar a alguien? ¿Realmente creía que rebuscando palabras en Google y mal copiándolas iban a aplaudirle? Lo dicho: antes de aprender a escribir hay que aprender a ser humilde.

    Clara la Discorde

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  5. Jaja..es tremendo..me encantaria leer un relato corto, una carilla, con esas frases locas y esas palabrejas... y algo de sentido y humor. Podria ser tronchante!

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¿Vas a dejar esto sin réplica?