miércoles, 27 de mayo de 2015

Crítica de Circo Dragosi de Fermín Moreno González, por Jesse

CIRCO DRAGOSI.

El “Síndrome de la Moncloa” llevado a los talleres literarios.



Estimados escritores noveles, haría redobles con la punta de la polla en el lomo de un tambor de guerra Comanche, si os dierais cuenta de que el “Taller de Literatura Autoadquisitiva” y la “Conferencia de la implicación rufianesca en la literatura actual” a los que acudís con el fin de aliviaros, son hervideros de memos a los que habitualmente solo asisten plantígrados con la misma insuficiencia adaptación al medio que las vuestras.

En serio, el mundo que os rodea no se corresponde para nada con el gordo de las gafas que piensa que Bukowsky era un romántico, o la argentina retrasada que ha escrito un ensayo, muy conocido en su casa a la hora de comer, sobre Rimbaud.

Lo vais a flipar, porque la vida, el mundo real, que es donde deberíais pensar en triunfar como escritores, está petado de peña que le suda el pijo si la luna es opalina, si el Parnaso huele a esencia de azucena o si vuestro padre os metía mano de pequeños mientras os leía a Tolkien.

Madurad, cojones.

Todo esto viene a colación a la tortura que me ha encalomado Daniela para vengarse de mi machismo. Un maravilloso libro que consta de dos cuentos, que son tres, pero que no. Vamos a ello.

CIRCO DRAGOSI.

No sé a qué especie de batracio le encanta que le rellenen cada hueco de un texto con un atributo. Venga a cuento, o no. Eso da igual, es que el autor sabe tantos adjetivos y tiene tanto conocimiento cultural que si no lo demuestra se le pueden saltar los ojos de las órbitas, implosionar, deprimirse e irse a escuchar a Nena Daconte, llorando, en una esquina.

En serio, adjetivo que no adorna, mata, y en CIRCO DRAGOSI se ha torturado al epíteto, se le ha ejecutado, disuelto la carne en una bañera de ácido, enterrado en cal viva y se ha rezado una oración por su alma.

En el relato que nos ocupa cualquier objeto es descrito, no vaya a ser que los lectores nos quedemos sin saber que la chica tenía un “halo angélico”, que los “Pómulos se le ruborizaban como las ciruelas oscuras” o que los “Sollozos” eran “Ahogados”. Una pena, con lo que me gustan a mi los “Sollozos no ahogados” ¿Pero qué me estás container? Un “Sollozo no ahogado” es un puto “Berrido cochinero”. Es lo que tiene usar los adjetivos como la escopeta de maquillaje de Homer Simpson. Que salen desperdigaos y le arrean a cualquier cosa que se menee.

De verdad, si queréis saber cómo es un “susurro silencioso”, no debéis dejar pasar esta oportunidad de ilustraros al respecto.

Por si acaso el texto no resulta demasiado intelectual (Ya sabemos todos lo necesario que es que el lector se atasque en la lectura cada dos por tres, y que piense: “Dios, qué tonto soy, no me entero de lo que este tipo, manantial cultural donde los haya, me está tratando de decir”), el desarrollo del texto se condensa de una manera críptica y excesivamente enrevesada. Cosa que no acaba de aclararse ya que se desconoce si esto es debido a la carencia de conocimientos avanzados de metáforas soterradas del lector, o es que se ha escrito según le daba el viento al escritor y ha intentado meter tanta paja en tan poco espacio que, a mitad de lectura, ya tienes el staff completo de “El secreto de Puente Viejo” condensado en 30 páginas, y saludando con la manita.

La historia, en sí, ya es el “Toppin” de chocolate con choco frontis de Kellog´s (Poderosa energía), que le faltaba a este despropósito:

Un señor que se llama Dragosi y que tiene un circo de Monstruos se va de pingüi por los Cárpatos comprando los restos de serie de La Fundación la Caixa:

-¿Cuánto pide por esa mujer barbuda?

-¡Esa es mi esposa! ¡Y es portuguesa!

-Ops!

Como el tío es muy místico, es lo que tiene ir por los Cárpatos, que te vuelve místico, se coge y se compra un hombre lobo, pero carpatiense, más malo que un Testigo de Jeovah, y que se le pone chulo y se pasa por la piedra a medio circo, y no se encaloma al Dragosi porque es muy místico y, por detrás, ni el pelo de una gamba.


Como a estas alturas de la película el autor ya no sabía para dónde tirar (Ya ha presentado a los doscientos mil habitantes del circo, que eso debe tener la extensión de Los Monegros, para que viva ahí dentro tanta gente arrebujá), se inventa que el Hombre Lobo solo puede ser asesinado por una Hiena Humana que, casualmente, la tienen de oferta unos gitanos en un mercadillo de por allí, pero que el Dragosi se ande con ojo- Le avisa el gitanio Dimitri- “Que el Yogulado tiene una Maldición”.

Total, que en una especie de Wrestling, la Hiena le da para el pelo al Hombre Lobo, y al final todo era un sueño de Resines.

Una gran historia, y mejor persona.


SEÑOR DEL MONCAYO.

A estas alturas de la película el autor dispone de Carnet V.I.P en la Cañada Real y hasta le fían la droga.

El protagonista es un perroflauta que consume sangre de Pablo Alborán, todo el jodido día llorando que parece que le crezcan las uñas de los pies para dentro. El tipo, que vive solo y es más pobre que las ratas, es la alegría de la huerta. Se pasa el día escribiéndole cartas a una especie de hija que tiene y que pasa de su cara como de lamer bombillas (Cosa obvia, por otra parte), y contándole el asco que le da vivir, y lo indigno que es y que si es más feo que un coche por debajo y que el resto de pobres no juegan con él en el recreo, le roban el Bollicao y cosas de esas de mendigo indignado.

La hija, que tuvo que tener una infancia cojonuda de buena con ese padre, se ha metido en una secta (La cabra tira al monte, amigos), por eso no recibe las cartas. Lo que si recibe son los mensajes del Líder Supremo, que se la quiere tabicar a veinte uñas. De modo que se escapa y la trinca la poli que está compinchada con la Comunidad Religiosa (O no, que en este momento ya la historia ha perdido cualquier capacidad de cohesión racional), y la meten en un calabozo para que los mozos del pueblo la corran a pedradas, que es algo muy tradicional en la zona.

Es en este momento cuando la frágil línea que separa la cordura de la esquizofrenia delirante rompe las barreras de la presa de contención y la historia se desborda, aún más.

Escapando del poder de la Secta la hija desequilibrada del mendigo llorica se cruza con una especie de Spin Off del Circo Dragosi, que llega a la ciudad y ve que a la joven le están dando para el pelo. la Hiena Humana, que andaba por allí calentando en el banquillo por si había que salir, aparece y le dice a la jamba que se pire, que él la sustituye en eso de que le tiren piedras los jovenzuelos del pueblo, los del Circo dicen que sí, que vale, que ellos ya van tirando, si eso. El viejo sigue escribiendo cartas diciendo que cada día se da más asco y que le gustaría tener una costilla menos para lamerse las pelotas sentado, y que se ha hecho amigo de unos integristas islámicos que le dejan mojar el pan en el colacao. La hija se pira con los del Circo. Los mozos del pueblo, que vienen enrabiados, agarran a la Hiena Humana y le dan hasta en el cielo del paladar, por lista. Y luego aparecen dos viejas que se encuentran a la hiena y le dicen: “Ven pa´ acá, morena”. El camello del narrador comienza a acumular facturas por impago de sustancias estupefacientes, una de las viejas se muere y le dice a la otra que…


…Quiere que la Hiena la sustituya y que, en conmemoración de su muerte se instaure en el pueblo de Tarazona la Festividad del Cipotegato (Sí, yo también me reí), y la otra vieja que “Si, venga, pero muérete que me tienes frita ya”. Los Yihaiddistas matan a unos cabezas rapadas y el viejo indigente sigue dando mucho asco y llorando como un cobarde gallina capitán de las sardinas.

Os prometo que me quedé con ganas de que salieran un par de Aliens, la Momia que mascaba pan rallado o un gusano con dientes socavando la ciudad, pero no, se ve que en ese momento la novia del autor quería que la acercara al Mercadona a comprar y la novela se acaba así. En pleno jolgorio de cuelgue neuronal.

DELIBERACIÓN Y VEREDICTO:

Tras la deliberación el jurado Popular concluye que:

  • El autor ha atentado deliberadamente contra las bases de la cohesión literaria.
  • El castigo infringido a la ornamentación dramatúrgica, ha sido aplicado con alevosía, nocturnidad, premeditación y otras cosas muy malas que hacen llorar al Niño Jesus.
  • La creación de los personajes atenta directamente contra los estatutos de la convención de Ginebra con Tónica de 1941. Ya que las mencionadas creaciones son abyectas, malformadas y carecen de cualquier signo de vitalidad.

VEREDICTO:

El Jurado considera al acusado CULPABLE de todos los hechos. Imponiéndole una pena de un año de inhabilitación para cualquier proyección literaria. Si bien, se le permite pensar seriamente sobre el Libricidio cometido, con el fin de una posible reintegración al Sistema en un plazo no inferior a 9 meses y un día.

4 comentarios:

  1. Debe ser algo muy extraño porque no entendí absolutamente nada, y eso que me lo explicaste.

    ResponderEliminar
  2. Yihadistas, hombres lobo y mujeres barbudas, una fórmula que nunca falla.

    ResponderEliminar
  3. Yo tengo problemas para saber si la Hiena Humana es una mujer, un hombre, o un híbrido.
    También se nota cierta obsesión con las series de televisión, como Los Simpson y Los Serrano que no sé si pretenden hacer gracia pero que a mí me dejan indiferente.
    Y para acabar, ¿"Jeovah"? ¿En serio? Equisdé.

    ResponderEliminar
  4. Estoy de acuerdo con Mr. Potato. El libro será farragoso o absurdo, pero el post me hace bizquear... ¿es necesario tanto rollo para esto?

    ResponderEliminar

¿Vas a dejar esto sin réplica?