miércoles, 29 de abril de 2015

Crítica de El secreto de mi Deseo de Maribel Pont, por Gran WYRM Sylvanllitham

Os traigo esta abominación: Crítica a “El secreto de mi Deseo” de Maribel Pont



No sé si será por mi ordenador o por hacer un traspase extraño entre formatos, pero me hace gracia que la visualización en formato pdf, se vea como trozos de post-it uno detrás de otro, con un tamaño de letra similar a 40 en un power point.

Sinopsis de la autora: " Ricardo tiene un matrimonio ejemplar, una esposa a la que quiere y una vida estable…hasta que cumple los cuarenta y necesita la aprobación de alguien que le confirme que sigue siendo atractivo. Cuando aparece Carlos, Ricardo se sorprende ante el súbito cambio que ha experimentado tras su separación, por consiguiente quiere resultar tan sexy como él. Ricardo tiene un encontronazo con dos rusas que le dejan totalmente embobado, hasta el punto de robarle la cartera. Algo sucederá cuando una de ellas se muestre atraída por él ¿te dejarías seducir por una ladrona?"

Esta vez, por muy extraño que parezca me leí la sinopsis antes que la historia. Pero mucho antes. Cuando uno de vosotros, estimados o no seres, nos la sugeristeis. Y no di saltos de alegría al leerla, ni me entró curiosidad y siguió sin dármela cuando la empecé. Qué queréis que os diga, las crisis de edad no son mi fuerte, ni tampoco es que le vea mucho sentido a algo que me parece tan banal como la aprobación de que a alguien más le parezcas atractivo.

Decir que, Ricardo es un cúmulo de tópicos. Que no digo que no existan tíos así, pero no sé, me resulta cansino y este personaje en sí me resulta odioso. Va de lo que se conoce como “macho alfa” y luego acaba siendo lo que se conoce como un “calzonazos”, para finalmente ser un capullo, pues no tiene otra que echarle la culpa a su mujer por “aparentemente haberlo convertido en un calzonazos y haberle robado su libertad”. Es de estos seres de “yo puedo permitirme el lujo de serle infiel a mi pareja, pero ni pensarlo que mi pareja me lo pueda ser a mí”. Tiene un ego increíble, y le encanta agrandarlo aunque tenga que hacer daño a los de su alrededor. Es de esos tipos de seres que: “Yo soy feliz con mi matrimonio, no necesito nada más” se ve, se ve muy bien. “La amo, y el sexo que pudiera experimentar con Ivannova no cambiaría el afecto que tuviera por mi mujer. Es solo sexo ¿y eso no es traicionar los sentimientos, verdad?”, “Pero yo no tengo una imperiosa necesidad de que me abracen, al contrario necesito satisfacer mis necesidades como hombre, así como una mujer necesita que le recuerden que la quieres”. Es un tío que solo piensa en sí mismo, pero es muy detallista físicamente…-lo digo por las descripciones que hace-, psicológicamente para con los demás es un ñordo.

Además carece totalmente de voluntad… Es una perla de tío, ¡se rifa tío-mierda!

La verdad, que la manera de empezar me dejó traspuesta. Pero aún vivo con el principio de no prejuzgar las cosas por sus primeras impresiones, y continué. Al menos de lo que llevaba leído, de los agradecimientos y demás no había faltas de ortografía ni ausencia de coherencia, ni malas estructuras. Y en fin, el uso del lenguaje coloquial con el que empieza, está ligado a los pensamientos de su protagonista; después de todo está contada en primera persona.

Cuando llevo siete post-it me doy cuenta de que no es lenguaje coloquial, es vulgar, del burdo. Del que no soporto más de dos líneas… -resiste, Sylvanllitham, zámpatela luego como venganza si se va a tirar así todo el rato-... comenzamos a citar porque es algo que me toca la vena sensible, no sé si es por la caracterización de la personalidad de Ricardo, el protagonista, o igual es por la creencia de “macho alfa”, los ‘machos alfas no enseñan sus emociones’; pero bueno: “He de disimular la emoción, aunque en el fondo casi se me saltan dos lagrimillas de maricón”. Ricardo, empezaste mal conmigo, y vas que no te levantas, y aún estamos en el primer capítulo de esta ristra de post-it.

De las críticas que llevo aún no me gusta ningún protagonista, ¿cómo lo hacéis?

Y ya aparecen incongruencias. Estamos en la fiesta de cumpleaños de Ricardo, una fiesta sorpresa que su mujer ha preparado, y se caga en su estampa por ello. No para de aludir a que no le agrada nada la existencia de esa fiesta. De hecho, dice en una línea que su mujer es la culpable de todo aquello, de la fiesta, vaya. Y luego dice: “Ha sido una fiesta muy ajetreada, en el fondo me alegro de que todos los invitados regresen a sus respectivas casas”. ¿En qué quedamos ha sido una putada la fiesta o no lo ha sido? Lo digo porque ese “en el fondo me alegro” da un sentido como que en parte te alegrabas de la existencia de dicha fiesta. Por no hablar de esa redundancia que hay con “respectivas”, si dices “sus casas”, ya damos por hecho de que se van a sus casas, no hace falta “respectivas”.

Es gracioso: Ricardo tiene envidia de la vida de Carlos, y Roberto tiene envidia de la vida de Ricardo. Ricardo porque quiere que las chicas jóvenes se sientan atraídas por él; Roberto, porque según él Ricardo no tiene ningún problema en su vida, eso es que no ha estado en su cabeza.

Hay términos duplicados que no van al caso, pero que me hacen mucha gracia porque son del tipo escribo y verdaderamente no me fijo en lo que hago: “No puedo evitar echar la vista atrás atrás y recordar cómo la conocí”. Uy, mirad qué maravilla: “Vivimos unos tiempos donde la imagen y los mensajes subliminales son imprescindibles para llegar al cliente, y ahí llegamos a al quid de la cuestión”. Es un poco como si no supiera que “al” es una contracción de la preposición “a” más el artículo “el”... “Trago saliva, la puerta se abre y las dos rubias avanzan por el pasillo hasta el pasillo” Me da a mí que no avanzaron mucho.

Tampoco parece conocer que todo lo que está entre “¿?” es una cuestión y así, sabiendo que está lloviendo porque vienes de la calle no tiene mucho sentido esto: “¿Qué haces, está lloviendo?

"Las pieles lisas y tersas invitan a ser acariciadas…" entiendo, ¿eso es como el “se visten como putas” que tanto se dice últimamente?

Hay un ajuntamiento de palabras que ni el alemán: “entrecanoy”. La autora, usa exactamente el mismo fenómeno- por llamarlo de alguna forma- que usa la tan exitosa E.L.James en su maravillosa saga llena de calidad, poco conocida estos días, “50 sombras de Grey”, y me refiero al fenómeno de poner al protagonista frente al espejo para que se describa a sí mismo y sepamos cómo es, y a qué viene tanto desazón. Ya os lo digo yo: gilipolleces de su cabeza. Tiene unos poquitos complejos Ricardo.

Onomatopéyicamente, en español, como que “wuau” no es nada, ni en general. Total, en español la “w” se pronuncia como en alemán como /b/, ergo sería /buau/ suena más a lloro de bebé que a chicas chillando por ver a alguien. ¿Por qué no miramos más el diccionario para no terminar escribiendo cosas como: “abrubto”? ¿Qué tiene en contra de los verbos que además son palabras esdrújulas? ¡Nunca lo sabré! Tengo una duda, si aposento es dormitorio o posada por qué dice esto, cuando están comiendo en el comedor del hotel: “Mateo hace un alarde de superioridad irguiéndose de su aposento, sin poder evitar alargar una mueca ambiciosa”. Igual se piensa que es asiento, ya que posaderas es trasero. Posaderas y aposento lo ve exactamente igual… En fin.

Nuevo concepto: Posar de forma provadora. Qué le entusiasma la palabra mohín. Atención por favor a esta maestría: “Ellas se dan cuenta, y comienzan a hacer muecas, la más alta me quiña el ojo, y la otra compone los labios como si fuera a lanzarme un beso”. Según la R.A.E. quiñar es: 1. Dar golpes con la púa del trompo; 2. Desportillar, descantillar, astillar; 3. Matar (quitar la vida); 4. dar puñetazos. Imaginaos la escena, ¿a que es preciosa? Nunca entendí por qué hay quien confunde la “q” y la “g”.

Tan vulgar para decir “mamonazo” y luego: “alberga mi sexo”, “comienza a cabalgar mi sexo”, “descargar la falsa ira contra su sexo”. Esto, junto a sus “me cago en la puta”, me hacen acordarme de las palabras repetitivas de ese Best Seller ya nombrado, como la estúpida “Mi diosa interior”, por ejemplo. De verdad, qué puritana se vuelve para llamar a las cosas por su nombre a veces, en vez de semen, o flujo, o eyaculación tenemos “deseo”: “Con una urgencia terrible me masturbo hasta descargar cada gota de deseo”.

Puedo entender hasta cierto punto lo de agresivo, pero, ¿hacía falta también lo de “dominante”?: “Arranco mi Toyota a la velocidad de un rayo, y hundo el pie en el acelerador haciendo que el motor obedezca con un rugido agresivo y dominante”. Más que nada porque hace contraposición de conceptos, si obedece es que es dócil ergo no domina la situación sino que la sigue o incluso se adapta a ella, pero no tiene vida propia como para hacerlo por sí mismo...

La autora repite varias acciones en los gestos de sus personajes una de ellas es cuando la mujer del protagonista se cruza de brazos, y la verdad, no sé por qué especifica tanto que cruza los brazos por debajo del pecho; me parece de cajón, probad a cruzar los brazos por encima del pecho, o justo a la altura de estos… en mi cabeza queda muy de niña de cinco años cabreada porque sus padres no le compran el helado. Aparte de que es lo más incómodo del mundo.

Es gracioso ese “Quedate quieta, cariño. Hoy es para ti” y ese hoy es para ti, son penetraciones sin más. ¿Esa es la visión masculina que tiene la autora?

¿Todos los personajes tienen problemas respiratorios o es cosa mía?, ¡no paran de reírse por la nariz!

Qué puta pesadilla la coletilla de “nena, me tienes loco” ¡tira para el manicomio, joder!

No sabéis lo extraño que queda -incluso me lo encuentro raro yo-, el hecho de que al llegar al capítulo diecisiete, me ponga a gritar en mi casa “¡¡Ochenta post-it, ochenta post-it!!”

No me he sentido a gusto, -y me refiero a concordancia (lo digo, porque se supone por regla general que algo de la historia que leas tiene que atrapar al lector para que siga leyendo)- con ninguno de los personajes de esta novela. Toda ella me resulta típica de telefilm, solo que en vez de haber los asesinatos y secuestros a los que nos tienen acostumbrados en España, ciertas cadenas de televisión hay: sexo, masturbaciones y ‘sex-sms’.

Jim Carrey en “Mentiroso Compulsivo” se queda muy atrás con Ricardo.

[SPOILER: Manda castaña que no reconozca los pechos ni cualquier otra parte del cuerpo de su mujer por mucha máscara que lleve puesta].

Tenía varias hipótesis en mi cabeza, porque siempre me las hago, no es algo que haga además solo con los libros de escritores noveles, también de los que ya no lo son y con las películas y las series, la cosa es que todas las hipótesis que tenía han sido el final. Lo bueno que le he encontrado, es que se hace llevadero, no sé si es por la visualización post-it, pero es una novela que te la lees en un día, dos si tienes cosas que hacer.

Gran WYRM Sylvanllitham,
se dejó la vista leyendo post-it

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