miércoles, 4 de marzo de 2015

Crítica de Si eso de ahí es un dragón ¿dónde diablos está la mazmorra? de Óscar Fernández Salazar, por Gran WYRM Sylvanllitham




Si eso de ahí es un dragón, ¿dónde diablos está la mazmorra?” es una novela corta de Óscar Fernández Salazar. El sitio donde la encontré decía que se trataba de un libro cuyos géneros son: fantasía, comedia y aventuras. Bien, pues de cómico, en mi opinión, para nada, ni una leve sonrisa, oye. Es una novela breve, y la sinopsis con que la muestra es la siguiente:

Un hechizo ha fallado y la universidad de magia despierta más solitaria y silenciosa de lo que sería recomendable para un lugar en el que se experimenta con las fuerzas arcanas a diario. Tres magos que apenas recuerdan como se hacen las cosas de magos serán los únicos capaces de salvar a la universidad de una más que probable catástrofe. No cabe duda de que la magia tiene sentido del humor.

Eso de que apenas recuerdan las cosas es un decir, porque en el momento en el que uno se queda dubitativo o en blanco, otro enseguida tiene la respuesta, sobre todo, en el tema de lo que a la magia se refiere. Probablemente dicha amnesia sea una “excusa” para atribuirle una personalidad monguer a los tres protagonistas, algo que como otras muchas cosas, no para de hacerme pensar en Terry Pratchett y en su saga “Mundodisco”, más que nada, en este punto me evoca a una burda copia de la serie de Rincewind, incluso al propio Rincewind, por la gran incompetencia mágica que tienen estos, y porque dan por pura chiripa con las cosas. Y es que, confieso que nada más leer el título pensé automáticamente en la UI (Universidad Invisible), y me aventuré en la historia con el fin de ver si era solo una copia mala o tenía algo verdaderamente nuevo que aportar- craso error-. Más que nada, porque cuando buscaba sobre el autor y el libro, sobre alguna reseña o un nimio comentario, hallaba comentarios haciendo referencia a que tiene un carácter chistoso, como Pratchett vaya- o eso pensé-. De hecho, la descripción de los magos no por su vestimenta sino por su forma de decirlo, me recuerda un poco mucho a él, esa forma de burlarse de los estereotipos de superioridad y orgullo. Al igual que Pratchett, nuevamente, pone a sus magos un gran interés por lo superficial y lo nada práctico, ¡incluso por el arte de no hacer nada y que lo haga otro!, pero también tiene algo propio en este aspecto… sí, argumenta el potencial de los magos en las universidades por el tamaño de sus barbas o por la belleza ostentosa, porque claro, otra gran novedad, es que no solo hay magos también hay magas.

O no ¿Es que nadie se acuerda ya de Eskarina, de Ritos Iguales?

Leyendo este libro me sentía como buscando a Wally, por favor, nótese que Wally no es sino una alusión a ese “humor de ceja alzada” que encontré en un comentario hacia esta historia; que no sé por qué pensé que a lo mejor se refería a la comedia de por sí como decía el apartado de etiquetas de género, y no a la cara que se te queda cuando estás leyendo semejantes páginas, aunque claro, quien escribiese ese comentario no lo decía con esa intención, a saber si era el mismo autor.

Comentario estrella, podréis comprobar en cuánto concordamos, en una barbaridad de cosas. Visto en la página donde se descarga la obra

Pero no cesan de aparecer escenas que me hacen pensar en Terry Pratchett, (ni en otras cosas), existe una sala de herboristería, que no tiene otra cosa que tener un letrero con una “E”, lo siento mucho pero me veo incapaz de no asociarlo con el “Echicero” de Rincewind. Y vaya también lo encuentro en los diálogos, con esas remataciones tan banales:
“-Pero ese Girasolsaurus Rex parece peligroso… Y territorial- dijo Ilmel.
-De jardín- intervino ella.
-¿Eh?
-Girasolsaurus Rex, de Jardín”.

De hecho, cada vez que en la narración se nombra dicha planta, se auto puntilla el narrador con el uso de los paréntesis, y la verdad, al margen de parecer cómico, si ese era su cometido a mí me es indiferente en ese aspecto.

También existen momentos “Harry Potter” como es el caso de que las pinturas de los cuadros se mueven de sus cuadros, hablan y se ofenden cuando los de fuera le pregunten cosas, y que el Girasolsaurus, anteriormente citado, mate a un inofensivo pajarito que pasaba cerca de él.

Y además una escena muy “Merlín, el encantador” (sí, la película de Disney, también llamada en según qué países “La espada en la piedra”, versión original “The Sword in the Stone”) versión lógica aplastante. A veces demasiado aplastante. Os recuerdo por si no os acordáis en qué consistía básicamente el duelo de dicha película, pues en este libro es igual, salvo sin las reglas existentes que impone Madam Mim, la bruja malvada, y que ella misma rompe: cada contrincante se transforma en una criatura, una criatura que sea “mejor” que la anterior; bien, pues en esta historia también valen otras cosas al margen de criaturas. Y comienza Deborah, una de los protagonistas, transformándose en un perro, y le sigue su adversario con un lobo, entonces ella se transforma en un tigre, y él en un cañón, luego ella se transforma en óxido- y aquí llega el primer asalto de lógica aplastante-, él se transforma en acero; después ella se vuelve lava- segundo asalto de lógica aplastante-, él se transforma en agua (porque todos sabemos que el agua apaga la lava)-; ella va y se transforma en Sol, y él en sombra- tercer momento digno de un aplauso en la cara- ella se convierte en vela- porque la vela acaba con la oscuridad, no es la llama, no, una vela. Si se os van los plomos, no lo penséis ni dos veces la vela en sí os ayudará- él se transforma en viento- porque oye, la tumba y las velas no pueden levantarse solas, son peores que algunas tortugas. Por ello, vence- ella se transforma en muro y él se transforma en almádena- porque es muy complicado decir martillo o mazo. Pero para mayor INRI luego dice uno de los magos, “Ésto no tiene fin”, no me extraña si debió de terminar como tres veces y sigue, ¿es aquí donde radican las risas de los que han comentado que de veras se trata de una novela de fantasía cómica? ¿Y cómo porras más tarde una lanza es mejor que una almádena? No obstante; me sorprendió y me gustó la manera de acabar el duelo, por encima de todo porque si llega a ser más mi vista no llegaba a dar más de sí.

Es una obra llena de ridiculeces, para nada graciosas. Existen momentos ridículos a gran escala, uno de ellos, para poneros un ejemplo, es el momento del bibliotecario- no, no es un mono, nos hemos salvado de la copia- se ofende y decide maldecir con la “Maldición de la O”. ¿En qué consiste? Muy fácil, aquel que quiera usar un conjuro solo podrá resultar si las palabras tienen la vocal “o”. Nach Scratch lo petaría. Pero claro, ¿cómo pude poner el grito en el cielo? ¿Que el bibliotecario no es un mono? ¡Pues el bibliotecario invoca monos pelirrojos, hombre dí que sí, que no se diga que no eres original!

Por cierto, es muy pesado el autor recalcando el poco gusto que los magos tienen con la decoración.
Quizás, la comedia esté en cosas como la redundancia empleada porque sino no sé el porqué achaca tanto con ella: “Una falsa y fresca brisa pareció azotar la estancia, meciendo las cuerdas en ella, falsamente, claro”.

Existen estructuras que chocan, “Primero miraba el círculo de magia y el humeante fuego verde a la vez que señalaba a sus espaldas a las danzantes armaduras”, al menos yo, cuando veo un “primero” espero que haya un segundo. “En lo que Deborah y Edward se planteaban lo que hacer mientras miraban de un lado a otro de la puerta, Ilmel se adelantó con paso firme hacia el largo pomo”. Y faltas ortográficas y alguna que otra cacofonía.

En resumen: no aporta nada nuevo, ¿hay algo que hace bien? Sí, las descripciones las hace bien, en su mayoría, salvo que no explica demasiado o más bien nada, cómo una vez después de haberse resuelto todo, los altos cargos de la universidad vuelven a estar por ella. Y que, inicialmente la lectura se me hizo entretenida; luego fue decayendo a base de repetir estructuras usadas anteriormente. ¿Algo más que decir? Sí, que por lo visto el autor planea hacer una continuación, de hecho, deja el final abierto...

Página del autor: http://oscarfernandezsalazar.weebly.com/


Sin más,
Gran WYRM Sylvanllitham para La Pluma Insolente, un blog repleto de críticos deseosos de hacer una crítica positiva, pero nadie lo pone nada fácil.

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