miércoles, 18 de marzo de 2015

Crítica del Poemario breve de Adriana Pittaro, por Paulus Oliva


Poemario breve de Pittaro


Aunque culpe a los que me amaron,
a los que estuvieron
o a los que eligieron la distancia.
O a los que amé,
a los que abandoné
o a los que ansié tener…
en la oscuridad de mi interior,
sé que fui yo.

Yo, mi dueña (Pittaro)


Pittaro es una autora argentina de una trayectoria literaria no muy larga. Empezó a teclear poemas el mes pasado. Además vomita sobre la literatura de masas en general y el único autor al que rinde respeto es a Galeano. No sabemos si Galeano le rinde el mismo respeto a ella.

El estilo poético de Pittaro es como el de Rimbaud pero al revés, aunque no tanto y sólo a veces. Es un estilo contemporáneo en el que la rima está desaparecida o fuera de cobertura, algo que el lector agradece de esa forma tan brutal con la que se agradecen las películas de Jada Stevens. La estructura es anárquica y los títulos se adecúan a la temática de los poemas. No hay grandes metáforas para Pittaro, quizá es que ni las conoce, pero su verso es esencialmente compacto y sobrio, casi bukowskiano si no fuera porque peca de un exceso de buena educación. Un logro que no está mal si consideramos que a Pittaro no le gusta la poesía.

En “Estar vivos”, la obra que abre su poemario, Pittaro hace un alarde positivista reclamándole a la poesía que abandone sus tintes tremendistas, y cuente también historias agradables. Si bien las frases que componen el poema tienen originalidad y fuerza y estilo, el poema se queda en una simple joie de vivre más bien complacista.

“Yo, mi dueña” es el siguiente poema que encontramos. Aquí desaparece cualquier tinte bienhechor, y el autor (o autora, en este caso Pittaro), toma consciencia de tener el timón que dirige su vida. Esto no ocurre sólo en un sentido positivista sino que también el escribidor se culpabiliza de los errores cometidos. Es una declaración de intenciones que aun siendo digno de leer, pierde fuerza a medida que avanza.

Pittaro dice que nunca escribe de amor, pero son referencias a este tipo de sentimientos lo que encontramos en su tercera obra, “Vientre”. Es un delicado constructo de párrafos que, estando bien armados uno sobre otro, ganarían mucho si la autora recortara la extensión. La mitad del poema sobra y podría tirarse al fuego.

CONCLUSIÓN

Principalmente no me gusta la poesía, pero sobre todo los pocos versos que me gustan son aquellos desgarrados de energía y whisky y mala hostia. Los poemas de Pittaro son buenos, pero no son especialmente buenos, no tienen ningún punto de originalidad que haga que yo los recomiende. Son abstractos. Puedes entender lo que cuentan, pero no terminan de contar nada en realidad. Sí se aprecia que la experiencia de vida del autor le otorga sosiego y tranquilidad y como he dicho, hay varios momentos interesantes. Pero no termina de emerger una combinación llamativa. Quizá es que Pittaro se la juega poco.

Paulus Oliva

2 comentarios:

  1. Gracias Paulus, me encantó y también me hiciste sonreír. Ya aprenderé y corregiré lo que hago. Tu crítica es un excelente comienzo. ¿Me leerías y criticarías dentro de unos años? Así vemos si avancé o retrocedí.
    Nuevamente gracias.

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  2. Me alegra que te gustara Adriana. Uno mejora cada vez que escribe, así que quizá no haga falta esperar un año, veremos que ocurre dentro de unos meses. Un saludo.

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