lunes, 16 de marzo de 2015

Crítica de Corazones Oscuros de Matías Zitterkopf, por Clara la Discorde


Corazones Oscuros” es un relato de fantasía, hechizos, conjuros, brujos malos, padres vengativos y abuelas buenas que saben de magia. La prosa no es mala del todo y en ciertos momentos del relato el autor es agradablemente atrevido, aunque también es cierto que tiene errores narrativos que hacen la lectura demasiado densa y algo lenta, y cae en numerosos tópicos. El argumento no es el colmo de la originalidad ni mucho menos, aunque no está mal planteado del todo.

Para empezar tenemos una sinopsis que no engancha, nada especialmente llamativo que te invite a abrir la primera página. En dicha sinopsis ya se vislumbra que el relato estará inevitablemente plagado de clichés. Hay que trabajar bien esto, es lo primero que se lee y de alguna forma hay que poner un gancho que en este caso no veo por ningún lado.

Sin embargo, el poema de la introducción me parece decente, una buena forma de comenzar a ambientar lo que tengo esperanzas sea un relato que me haga disfrutar de miedo bajo la manta en una noche de rayos y truenos. No tan bueno me parece la excesiva recurrencia a dichos poemas a lo largo de todo el relato.

El comienzo es denso y lento, intenta ambientar a través de un uso de la descripción y de los detalles que hace muy pesada la lectura. De primeras, sin que conozcamos a una de las protas, ya mete un recuerdo de su infancia… espérate un poco, muchacho. Aunque no escribe mal, pronto encontramos algún error (“podrían” en lugar de “pudrían”, “deber” en lugar de “deber de”…).

Se abusa de la metáfora en todo el relato, cosa que no aporta nada y ralentiza la lectura. También se dan detalles innecesarios que entorpecen la lectura: ¿Qué importancia tiene cómo sea la silla donde una señora esté sentada, o la descripción de la taza de porcelana que sostiene? Esto se repite durante toda la obra y por momentos desquicia.

Un consejo: elimina todo lo que no sea necesario para la historia, así no cansarás al lector, facilitarás la lectura y agilizarás la narración, evitando un ritmo narrativo lento y tedioso que provoque bostezos por doquier.

Otro consejo: cuando describas a una persona, no saltes de arriba abajo, de abajo al medio, de la boca a las botas y luego al pecho… Sigue un orden, ve bajando o subiendo, acercándote o alejándote, pero no montes ese galimatías.

Los diálogos son largos, pesados e intrascendentes. Es otra de las cosas a corregir, la mayoría son prescindibles o se podrían reducir a la mínima extensión. Busca por ahí el concepto de “economía del lenguaje” y empápate de él, mejorarás mucho. Recuerda siempre esto: escribir no es rellenar páginas.

Lo que más me gusta de la historia, aunque el autor se lo cargue a mitad del relato, es la historia de amor implícito entre Ari y Noah. Estaba muy bien llevada hasta mitad de la obra, con sutileza y haciendo que nos preguntásemos si de verdad podía ocurrir algo entre ellos o si nuestra depravada imaginación nos está jugando una mala pasada. Sin embargo, el autor se lo carga todo al mostrarnos de golpe y porrazo los pensamientos e intenciones de cada uno. Hubiera sido una subtrama magistral si hubiera sido capaz de mantener la incertidumbre hasta el final, pero por desgracia, se la carga. Al menos la idea de meter una historia de amor homo en este tipo de género me parece original y atrevida, se agradece no encontrarse siempre el topicazo “chico conoce chica, chico salva chica…”

Tampoco está mal el hecho de narrar la historia en dos secuencias temporales, aunque en algún momento no queda claro del todo dónde estamos. En este sentido, alguna pista vendría bien.

El final os lo podéis imaginar: sustituyendo a uno de los chicos por una chica, tendríamos un cliché como la copa de un pino.

En resumen: no es una mala historia en cuanto al planteamiento general que el autor quiere llevar a cabo, pero los errores narrativos que he mencionado la estropean. Pienso que este joven escritor tiene mucho margen de mejora siempre que siga leyendo y formándose sin descanso, cosa a la que lo animo encarecidamente, y siempre que sea consciente de sus limitaciones y no intente hacer lo que no sepa hacer... y siempre que no vuelva a meter en la misma batidora a Tolkien y a Corín Tellado.


CLARA LA DISCORDE

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Vas a dejar esto sin réplica?