miércoles, 11 de febrero de 2015

Crítica de Más allá de la Tierra de Sarko Medina Hinojosa por Javier Fernando Castillo Naranjo


Más allá de la Tierra de Sarko Medina Hinojosa.

Hay que “aclarar” que quien me pasó la obra “me aclaró” que el autor “le aclaró” que eran cuentos, pero yo sólo vi un cuento. “Lo aclaro”: uno sólo, nada más.

Esta historia ya la he leído y oído varias veces: el jefe abusador y el humilde trabajador que se las quiere cobrar todas juntas, sólo que ahora llevamos el drama “más allá de la tierra”, a Mercurio para ser más precisos.


Es cierto, “todas las historias ya han sido contadas”; lo que marca la diferencia es “cómo las contamos”, ahí está el detalle. Y ¿cómo nos cuenta el autor esta historia?, ahí es donde veo el problema: no noto la diferencia, algo que haga de este cuento algo especial por lo cual deba ser recordado.

Hay que destacar el esfuerzo del autor por presentarnos un escenario creíble en un planeta poco conocido. La descripción de las auroras (algo que se desconocía hasta hace algunos años y que reveló el telescopio Themis) me entusiasmó de verdad como lector. Aunque en vez de auroras multicolores debería hablar de auroras naranjas, aunque lo aceptamos, no todo tiene que ser “ciencia ficción dura”.

Ese entusiasmo decreció y terminó en el fondo de la propia Cuenca de Caloris cuando se introduce la “engrapadora de metal”. Es una especie de cinta americana curalotodo que igual sirve para apañar las estructuras, como para clavar astronautas en las mismas, y cuyas grapas se derriten o no al sol según convenga.

Leer esta obra me hizo recordar la canción “Ayer me echaron del pueblo” y la sensación que me produjo fue la misma: andar por un camino que ya se ha recorrido muchas veces. Y es que el gran defecto de la narración es que, al igual que la canción, da todo por sentado y no se siente en la necesidad de explicar nada. Esto ocurre hasta tal punto que aquello que no se narra, o se narra en superficie, es precisamente lo más interesante de la historia, es decir, la relación y las motivaciones de los protagonistas (Spoiler: por qué, por ejemplo, el patrón agrede a la mujer). El “¿cómo llegamos a esta situación?” falta y se extraña.

En resumen, tenemos una muy buena historia con muchos temas bastante interesantes, un potencial narrativo que puede ser explotado como el propio hierro de las minas de Mercurio, pero que se queda corto. Esto quizás ocurre porque nos lanzamos a explorar el sistema solar con mayor profundidad que al ser humano.

Javier Fernando Castillo Naranjo

4 comentarios:

  1. MÁS QUE PLUMA INDECENTE DEBERÍAS HACERTE LLAMAR "IMBÉCIL IABSOLUTA", TÚ Y LAS "CRÍTICAS" QUE ESCRIBÍS (POR LLAMARLO DE ALGUNA MANERA) EN ESTA PUTA MIERDA DE BLOG QUE A TENOR DE LAS ESCASAS VISITAS QUE TIENE NO PARECE TENER DEMASIADA ACEPTACIÓN.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pluma insolente, IN-SO-LEN-TE. No es tan dificil, meloncete :).

      Eliminar
    2. Comparto tu indignación, que a uno lo llamen imbécil es parte de la vida, pero que no sepan el nombre de tu blog es imperdonable.

      Eliminar
  2. jajajaja que retrasado! pues pocas visitas pero tú eres una de ellas, flipado!

    ResponderEliminar

¿Vas a dejar esto sin réplica?